sábado, 2 de marzo de 2013

NELLY LA BORDE

Me cuesta mucho ponerme en la piel de Nelly.  No acabo de "pillarla".  Concederle el beneficio de la duda, sería considerarla ignorante ó inocente en exceso, o como suele decirse de aquéllos que no se enteran, sería afirmar que "le falta un verano".  Considerar el aceptar que habla sin pensar y sin darse cuenta de cuánto daño pueden causar sus palabras sería igualmente concederle el beneficio de la duda.  Pero creo que yo no soy tan benevolente.   Me cuesta no desconfiar .  Me cuesta no creer que lo hace a propósito.  Con intención.  A sabiendas de que lo que dice, va a doler, a molestar y a irritar a su interlocutor.  Creo que Nelly es una persona que se crece con las desgracias ajenas.  Con sus comentarios contribuye a que el pesar de los demás aumente.  Este hecho no deja de sorprenderme, pues hablo de una chica joven, que vive desde hace algunos años en pareja, simpática, guapa... vamos, lo que viene a ser una chica normal y corriente.  Pero borde.  Sí;  quizá es este el adjetivo que mejor describe ese rasgo turbio de su personalidad.  

El otro día me la encontré por la calle e íba ella acompañada de su prima, la recién separada.  La pobre, al parecer lo está pasando mal porque ha sido él el que la ha dejado y ella todavía se aferra a la esperanza de que vuelva.  Bueno, pues como decía, me las encontré por la calle, y tras saludarnos, Nelly se puso a contarnos la sorpresa que le había dado su chico por San Valentín enviándole al trabajo un enorme ramo de rosas rojas.  Qué romántico, sí. Yo, ojo avizor, no tardé en darme cuenta de que la prima se encogía por dentro, y de que Nelly se hinchaba regocijándose en los detalles de la anécdota.  Con sutileza cambié de tema.  No sé.  A lo mejor soy yo, que  tengo demasiada empatía y no puedo hablar de ciertos asuntos si hay alguien delante a quien pueda lastimar, pero hacer alarde de tu suerte en el amor,  cuando tu prima llora precisamente  su mala suerte en el mismo, pues no es lo más apropiado.  

Lo mismo ocurre con su cuñada.  Se lleva bastante bien con ella y a menudo se las ve juntas.  Pues bueno, la cosa es que la cuñada con la suegra se lleva fatal, y en cambio ella se lleva a las mil maravillas, porque se ve que le ha caído en gracia a la buena mujer... pues nada, que sabiendo como sabe perfectamente que para su cuñada el estar en casa de la suegra es un tanto incómodo porque no es  bien recibida, cada vez que tiene ocasión saca a relucir la buena relación que ella sí mantiene, y lo bien acogida e integrada en la familia  que ella sí está.  Creo que cuando Nelly presume de suegra, la cuñada se muerde la lengua. 

Y si no lo que me decía a mí.  Que yo también fui diana de sus dardos envenenados.  Hace unos años, cuando me encontraba anímica y espiritualmente fatal porque no podía quedarme embarazada, cada vez que la veía, no sé cómo ni por qué lo hacía, pero sabiendo cómo estaba yo, siempre se las ingeniaba para decirme que ella no tardaría en tener hijos y que además -añadía para más inri-,  aunque ella no estaba "buscando", se podía quedar en cualquier momento porque los accidentes ocurren y esas cosas pasan "¿si ó no, Claire?" recuerdo que me preguntaba.  Yo, que con ella de mis problemas nunca hablé, sé que sabía lo mío, porque forma parte de un entorno en el que todos lo sabían así que estoy segura de que ella también.  Pero nada.  A ella "plin".  Soltaba sus perlas y se quedaba tan ancha.  Y yo.... jodida.  

Pero bueno, rencor no le guardo, porque verdaderamente me llevo bien con ella, y no es mala persona, pero es ese punto malicioso lo que siempre me descoloca.  Es como si dónde ve una llaga, ella pone el dedo. Sí.  Por eso decía al principio que creo que ella se crece con las desgracias ajenas.  Cuando en ocasiones la veo "lanzar sus pullas" con toda naturalidad me entran ganas de echarme a reír y de preguntarle " pero vamos a ver... ¿como puedes ser tan borde?".  En serio, que siento curiosidad. Porque le admiro el que sea una persona fuerte;  de esas que no se dejan avasallar por nada ni por nadie;  no le afectan las opiniones sobre ella, y ni siquiera le interesan.  Ella va a la suya y punto.  Eso me gusta.  Que no se aflija por nimiedades ni le de importancia a lo que no la tiene, me encanta.  Pero es una borde.  Noto que le gusta tocar el punto débil de las personas que la rodean, y eso ni me gusta ni lo entiendo.  Por eso no me puedo poner en su piel ni saber lo que siente cuando hace eso.  Porque sus intenciones no son transparentes.  Porque seguramente, no es trigo limpio (como dice mi madre y todas las madres).  De todos modos, adrede ó no, no está bien, y creo que en esta vida hay que tener un mínimo de empatía y no decir a los demás lo que no nos gustaría que nos dijeran a nosotros. Tamaña falta de tacto es un gran defecto.  A mí por lo menos, no me gustaría que tras tener un encuentro casual ó no con alguien, mis palabras exaltaran sus miserias .  Borde desde luego no soy, y Nelly para su suerte o su desgracia sí lo es.

viernes, 8 de febrero de 2013

LA FUERZA DE LA PASIÓN

Se suele decir que la vida es como un libro cuyas paginas en blanco vamos escribiendo conforme nuestras vivencias van aconteciendo .  Llega un punto en el que la historia de nuestra vida puede darse por escrita.  Cuando ya hemos construido el hogar deseado culminando así el objetivo vital de nuestra existencia, sentimos que ya tenemos "la vida hecha" y ya solo esperamos vivir lo mejor que podamos en nuestro pequeño universo particular.  Una vida sencilla, con marido, hijos y una casa bonita es a lo que aspiraba Astrid.  Ella solo quería ser feliz y formar una familia.  Y lo consiguió.  Se enamoró, se casó y tuvo un precioso niño.  Su trabajo  le gustaba y aportaba un dinerillo a casa.  Su marido era un hombre bueno.  La quería y la cuidaba.  Ocupaba un buen puesto en una empresa de telefonía, y aunque estaba contento con el hecho de que Astrid tuviera un trabajo, no le habría importado que se hubiera quedado en casa si así ella hubiera querido.  Eran felices.  Llevaban juntos casi una década y se compenetraban muy bien.  Las discusiones que se daban entre ellos estaban dentro de la normalidad de cualquier pareja estable.  Y si bien su vida transcurría en una apacible rutina, ello no suponía problema alguno ni circunstancia que pretendieran cambiar, pues la rutina la consideraban algo normal e ineludible tanto en una relación de pareja como en la vida misma.  Astrid ya había escrito la historia de su vida.  El "... y fueron felices y comieron perdices." esperaba fuera su destino.  Pero lo que nos depara la vida es un misterio, y uno sabe cómo se levanta, pero no sabe cómo va a terminar el día.  Y a veces, cuando creemos que ya hemos alcanzado nuestros sueños y podemos ser felices,  nuestra vida da un giro de ciento ochenta grados y solo podemos seguir para ver qué pasa.  Y el libro de la vida de Astrid no estaba terminado.  De hecho su pequeño universo no tardó en desintegrarse, pues una fuerza sobrenatural arrasó su estabilidad,  cual huracán enfurecido.
Lo que nunca imaginó que le pudiera suceder a ella, le sucedió.  Sin previo aviso.  Un día, estaba tranquilamente en la oficina trabajando, cuando llegó su jefe y le presentó al que sería el nuevo director comercial.  Al estrecharle la mano y mirarle directamente a los ojos una chispa saltó entre ambos.  Fue inconfundible. A partir de ese instante todo cuánto hizo para evitarle fue en vano.  Se sentía sucia, traidora y culpable porque él la atraía.  Pensar en su marido y su hijo le daba fuerzas para alejarse pero cada vez que lo tenía delante, su corazón, contra su voluntad, latía desbocado y luego, cuando se quedaba de nuevo a solas, se tenía que esforzar para serenarse.  Cómo podía ocurrirle algo así, si ella quería a su marido.  Por qué.  Por qué tenía que sentirse así. No quería tener esos sentimientos y esas reacciones.  Tenía mucho miedo de destrozar a su familia, de perder todo cuánto había construido.  Sentía que su vida entera estaba en juego y deseaba con todas sus fuerzas que nada ocurriera y volver a vivir en paz,  pero pese a todo, cuando él estaba cerca, era como si ella saliera de ella misma, dejando lugar únicamente  a su "yo" más instintivo que se sentía arrastrado hacia él, por una fuerza irresistible. La situación la tenía todo el tiempo "atacada" de los nervios hasta que una tarde, por circunstancias de la vida, se quedó a solas con él, y cuando sin pretenderlo y sin saber cómo acabaron enlazando sus manos...  ya no hubo marcha atrás.

domingo, 3 de febrero de 2013

LA BUENA NUEVA

Una nueva vida ha empezado a crecer en un vientre materno, y ha desencadenado sentimientos dispares en aquellos que algún día serán su familia. 

Para la futura mamá, la noticia de su embarazo ha sido maravillosa.  Ansía tener otro hijo porque le gusta ser mamá;  le gustan los niños.  Se siente pletórica.  Sabe que en su entorno, no todas las muestras de alegría al conocer su estado de buena esperanza van a ser sinceras, pero eso no le importa.  Es más, aunque nunca lo reconocería, saber que en ciertas personas va a despertar envidia y recelo, la hace experimentar un pequeño pero  inconfundible regocijo.

Para la futura abuela la noticia ha sido una verdadera sorpresa.  Jamás pensó que tuvieran otro hijo.  Está esperando con autenticas ganas  que su nuera favorita quede en estado, así que  la noticia la ha dejado en una especie de trance.    Pues vaya.  Con ésta chica aunque no se lleva mal, cariño no le tiene, y al nieto que ya le ha dado, aunque lo quiere,  no lo ha disfrutado como a ella le hubiera gustado.  En su relación con su nuera nunca ha habido armonía, y ello ha influido notablemente en su relación con su nieto.  De todos modos, podría decirse que últimamente se llevan mejor, así que, quién sabe.  A lo mejor este bebé acaba siendo una alegría.... tiempo al tiempo.  Pero no está muy convencida de ello.  Nunca lo reconocerá, pero recibir la noticia la ha dejado chafada.  Ella lo que quiere es que la otra se quede preñada. Ésta, en el fondo, le da igual.

Para la futura tía política  la noticia ha caído sobre ella como un jarro de agua fría.  Le ha sentado fatal.  Ella, que lleva varios años buscando no se queda, y la otra que ya tiene uno va y se vuelve a quedar.  Dolor e ira se entremezclan   dando lugar a una angustia ya familiar .  Se hunde.  En el fondo de su corazón, le resulta insoportable.  Es injusto.  Secretamente comprende que estaba más tranquila-mejor,  antes de conocer la noticia.

Para la mejor amiga de la futura mamá la noticia le congratula limitadamente.  Su situación económica es un tanto precaria, muy al contrario que la de su amiga, a la que la crisis no ha afectado y se encuentra en permanente tiempo de bonanza.  Pese a que una cosa no tiene nada que ver con la otra, y pese a que siente  un gran afecto hacia su amiga y le desea lo mejor en su embarazo y con su bebé, nota como pequeñas astillas de envidia la hacen sentir incómoda.

Un embarazo.  Buena ó mala noticia; Depende de quién sea el receptor de la misma.  Se dice que nacemos y morimos solos.  En cierta manera, en el fondo, también vivimos solos porque a fin de cuentas, vivimos lo que sentimos y lo que sentimos nos atañe a nosotros exclusivamente.  Un alma equivale a un universo.  Cada uno somos el centro de nuestro mundo y todo cuánto nos rodea gira en torno a nosotros mismos.  Las noticias que nos llegan referentes a otras personas nos afectan en la medida en que "nos tocan".  Y no deja de resultar curioso como un acontecimiento a todas luces positivo puede no serlo tanto para otros, o no serlo en absoluto.  La llegada al mundo de una nueva vida causa inevitable revuelo en los familiares más cercanos y lo mismo ocurre cuando un ser querido se va.  Los sentimientos no siempre son los que cabe esperar.  Cada cual se alegra o se entristece en función de la unión con la persona y en función también de su situación personal.  Los ejemplos descritos no son malas personas, ni egoístas.  Son personas a quienes la dicha ajena hace resaltar sus carencias y sus reacciones íntimas reflejan como se siente su "yo".  Yo, mí, me....






domingo, 27 de enero de 2013

TRABAJAR LOS DOMINGOS

Es difícil no ir a comprar el domingo cuando sabes que está todo abierto.  Entre que por un lado la casa "se te cae encima", entre que por las tardes hace más frío para ir al parque, y que en una sociedad consumista como es está en la que vivimos, ir al centro comercial es una gran tentación.  Dicho esto, opino que los centros comerciales no deberían abrir en domingo.  Siento verdadera lástima por todas esas personas a las que les ha cambiado la vida por culpa de los poderosos.  Siento lástima por todos los niños que desde ya, cuando llegue el fin de semana no podrán disfrutar a tiempo completo de sus papás.  Y siento la misma lástima por sus papás, que no podrán disfrutar de sus niños durante el fin de semana.  Tanto que se les llena la boca al hablar de la familia y los valores y lo importante que es que ésta siga siendo el pilar de la sociedad, van y los domingos que son por antonomasia el día de la semana reservado para pasarlo íntegramente en familia, pasan a ser un día laboral más, con lo que han conseguido que de ahora en adelante, los miembros de muchísimas familias, no podrán pasar juntos ningún día completo en toda la semana. Eso no es pensar en la familia.  Eso no es conciliación.  Eso no es pensar en los ciudadanos.  Eso es ejercer el poder sin importar a quién perjudique.  Precisamente que en estos tiempos de crisis tomen esta medida todavía me resulta más irónico, pues si no tenemos dinero para gastar no  vamos a gastar más porque esté todo abierto, o quizá sí. pero no debería ser así.  Ir de compras no debería ser tan tentador.  Adquirir productos no debería ser tan placentero.  Pero lo es.  No hay duda.
Me asombra la cantidad de gente que está satisfecha con que se abra los domingos.  A mí parecer, se empieza por los centros comerciales, se continúa con los supermercados y de aquí a diez años los domingos dejan de ser festivos.  Aterrador.  Empleo la palabra aterrador porque no puedo evitar rememorar mi infancia.  En mi infancia todos los domingos los pasaba en familia.  Algunos domingós íbamos a comer al campo, otros a casa de los abuelos, y cuando el día salía lluvioso, nos quedabamos jugando en casa.  Siempre con papá y mamá.  SIEMPRE.  Además mi padre trabajaba los sábados por la mañana, con lo que el domingo era el único dia que realmente podíamos pasar todos juntos.  En aquella época al ser una niña no me daba cuenta de lo importante que es la familia.  Y ahora que me pongo en la piel de todas esas madres y padres que van a tener que dejar a sus familias los domingos para ir a trabajar porque así unos pocos (o muchos) lo han decidido, me entra nostalgia.  Nostalgia por los viejos tiempos.  Nostalgia por lo que estamos perdiendo.  Nostalgia por lo que no podrá ser.  
Los tiempos cambian, la sociedad cambia y hay que adaptarse.  O mejor dicho, hay que acatar las normas que nos imponen.  Si los poderosos quieren que trabajemos los domingos, no nos queda otra que obedecer.  Sumisión.   No obstante, ellos seguirán pregonando lo importantes que son los valores y la familia.  Pamplinas.  ¿Todavía alguien cree que les importamos?...¿ no dice la Biblia que Dios dio nombre a los días de la semana conforme creó el mundo y al séptimo día durante el cuál descansó lo llamó domingo?... 
Feliz tarde de domingo a los que no tengáis que currar.

jueves, 27 de diciembre de 2012

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Mi futura vida laboral es una página en blanco.   Que volveré a trabajar es algo sobre lo que no albergo ninguna duda;  pero en qué trabajaré es toda una incógnita para mí.  Dedicada a la crianza de los niños y a las labores del hogar, no pienso mucho en el tema, pero en ocasiones, cuando abro mi portátil y entro en este blog dispuesta a escribir, me quedo mirando la pantalla en blanco, luminosa, y mis dedos se quedan inertes sobre el teclado mientras me doy cuenta de que no sé qué quiero escribir y no sé en qué trabajaré el día de mañana.  Cuando esto ocurre, aunque confieso que siento cierta frustración, opto por darme una vuelta por otros blogs ó páginas web de mi interés, y me olvido del tema.  Pero hoy, me apetece escribir sobre ello.  Quizá sea debido a que se acaba el año, y a que los propósitos para el año nuevo ya comienzan a tomar forma en mi cabeza.   Os contaré lo que ando planeando:  dado que no cuento con mucho tiempo libre, me voy a limitar a fijarme dos objetivos: repostería  y fotografía.  La fotografía me ha gustado desde siempre, y la repostería es un capricho nuevo.  Muffins, cupcakes, macarons, tartas de fondant... repostería creativa.  Me imagino cual protagonista de "Mujeres Desesperadas" dándole la bienvenida a una nueva vecina con una bandeja repleta de deliciosos muffins de chocolate y canela... jajajaja. Y en lo referente a la fotografía, quiero aprender a manejar algún programa que me permita perfeccionar mis fotos.  Photoshop.  Creo que no son propósitos inalcanzables ¿verdad?... bueno lo de la repostería lo veo más difícil porque cuando llega la hora de la verdad, ponerme en la cocina me da mucha pereza.  No obstante, ya me he comprado una caja de "Royal" de cupcakes para romper el hielo;  prefiero empezar por algo fácil.  Y ahí está, esperando en la despensa... Pues eso, que si logro hacer pasteles bonitos serán inmortalizados en las fotografías profesionales que pretendo hacer.
El futuro es incierto y el futuro en la vida laboral, más.  La crisis ha provocado que muchas personas hayan cambiado de profesión.  Dinero hay que ganar y si no se puede trabajar en aquéllo para lo que un@ se ha preparado, se trabaja en otra cosa.  La crisis también ha provocado que muchas personas en paro, ocupen su tiempo estudiando para posteriormente tener más oportunidades de encontrar un trabajo. Tengo por delante un año y medio hasta que empiece a intentar incorporarme en el mundo laboral.  Ignoro si tendré que cambiar de registro;  hasta la fecha mis trabajos se han limitado a administrativa en varias empresas y a teleoperadora.  Pero lo que tengo muy claro, es que deseo sentir pasión.  Quiero entusiasmarme.  Ya sea tanto en mis propósitos para año nuevo como en cualquier trabajo que realice.  En el trabajo, como en la vida, hay que dar el cien por cien.  La pasión y el entusiasmo son claves para que el tedio no inunde los días.  Estar a gusto, tener disciplina y hacer las cosas lo mejor que se pueda es fundamental para llevar a cabo y con éxito cualquier empresa.  Un trabajador aburrido es un trabajador sin ganas de trabajar.  Y reconozcámoslo, no hay nada más triste que levantarte cada día sin ganas de ir a trabajar. Para ser feliz es indispensable vivir en armonía;  tanto en lo personal como en lo profesional, y para alcanzar la armonía hay que tener ganas.  Ganas de seguir.  Y si se tienen ganas de crecer, mejor. Cuántas más ganas le echemos, más éxitos alcanzaremos.  Esta Nochevieja brindaré por el Año Nuevo, por mis propósitos, y por que todos le echemos ganas y alcancemos nuestras metas.  Chin chin.

lunes, 24 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD

Un techo que nos proporcione cobijo;  Ropa que nos dé abrigo;  Alimentos, para saciar nuestra hambre;  Y bebida para calmar nuestra sed.  Satisfechas nuestras necesidades más básicas, no importa si estas Navidades son más o menos austeras;  lo que de verdad importa es estar aquí.  Importa tener salud.  Importa tener ilusión y ganas de vivir.
Paz, Amor, Armonía, Familia.  Esa es la esencia de la Navidad.  Que todos podamos gozar de la Navidad es lo que importa.
Felices Fiestas.  

martes, 18 de diciembre de 2012

MIS MELLIZOS YA TIENEN UN AÑITO

Las Navidades están a la vuelta de la esquina y yo estoy deseando poner el árbol de Navidad.  Este año si Dios quiere, van a a ser unas Navidades especialmente felices.  Me siento muy ilusionada.  Es cierto que el año pasado ya tenía a mis pequeñines conmigo, pero qué queréis que os diga, dos bebés de menos de un mes de vida y que no paraban de llorar, dejaron a la Navidad en un muy discreto segundo lugar.  Había mucho que hacer.  Muchos lloros que calmar;  muchos pañales que cambiar;  muchos biberones que dar;  Fue increíble. Indescriptible. Nunca imaginé lo que dos bebés podían llegar a cambiar una vida.  No es que me cambiaran la vida, es que se convirtieron en mi vida.  Desde que tras salir del hospital entramos por la puerta de casa, no hubo nada más que ellos.  Los bebés.  Ni siquiera recuerdo  bien aquellas primeras semanas.  Lo que sí recuerdo es  que la vida se convirtió en una frenética  carrera de atenciones a los bebés.  También recuerdo que muchos días, cuando mi marido llegaba de trabajar al medio día, nos bajábamos a pasear al parque y de paso nos comprábamos la comida en "comidas para llevar" y nos la comíamos sentados en un banco.  No tenía tiempo para cocinar. Ni para limpiar,  que recuerdo que empleé la ayuda de dos mil quinientos euros que me dio el estado por parto múltiple, en una chica que venía dos veces a la semana para limpiarme la casa. Y fue una acertadísima inversión,  porque lo que realmente necesitaba era eso, ayuda en la limpieza, que no exagero al decir que no podía ni limpiar un wáter.  Recuerdo las noches, con las tomas cada tres horas... los lloros en mitad de la noche... ¡¡el sueño!!  ¡¡Qué sueño que teníamos!!... pero cuando lo pasaba mal  era cuando estaba sola y no podía coger a los dos a la vez.  Eso sin duda era lo peor.  Estar dando un biberón a uno, y tener a la otra llorando desconsolada me daba muchísima pena... que mal lo pasaba.  Cuántas veces llegaba mi marido de trabajar y nos encontraba a uno tomando y mi y al otro llorando... muy triste.  Ese fue el motivo por el que no les dí el pecho.  Porque el biberón se lo bebían más rápido.  Y el sacaleches... ¡qué rollo!. Sí, eso también lo recuerdo.  Así pasaba los días, sacándome la leche, dando el biberón, cambiando los pañales, y cogiendo a uno, y la otra, y vuelta a empezar. Era bonito. Y aunque reconozco que había momentos de gran estrés y de gran cansancio, cuando encontraba un ratito de calma, lo disfrutaba y no se me olvidaba nunca lo afortunada que había sido.  Y así como quien no quiere la cosa ya ha pasado un año.  Me da pena lo rápido que ha pasado...¡si parece que fue ayer!...Ha sido un año muy  intenso y  el mejor de mi vida.   Es un tópico pero es que es así, mis niños son lo mejor que me ha pasado y me encanta ser mamá  a jornada completa.  Pero bueno, que para ser verdaderamente sincera, debo confesar me suelo quejar bastante de que ¡no tengo tiempo de nada!... es verdad, entre los niños, la casa, la comida... nada.  Me puedo pasar semanas sin poder entrar aquí, por poner un ejemplo... pero bueno, con ganas, más tarde o más pronto se encuentra un ratito.  Pero cuesta encontrarlo.  Y lo mismo me ocurre en  otros ámbitos de la vida, que tengo que tener mucha paciencia porque con los peques "ya está todo  pescao vendido" ;).  Me falta tiempo para mí misma pero poco a poco lo voy consiguiendo.   No obstante, esa carencia queda sobradamente compensada con todo lo que me dan dan.  Es amor de madre, lo sé, pero no hay palabras para describir lo que siento cuando entro en su habitación y los dos me esperan sonrientes en la oscuridad, o cuando mientras voy haciendo cosillas y asomo la cabeza por la puerta del comedor para ver qué hacen en su parque infantil y los dos dejan lo que están haciendo para mirarme sonrientes y expectantes a que me acerque a decirles cositas..Son mis dos tesoros, y sus sonrisas y su felicidad lo son ahora todo para mí.  Aunque como persona humana que soy, a veces se me olvida y me quejo, pero... ¿acaso alguien no se queja?...
Como decía, ya tienen un añito... un añito.  Lo volvería a vivir todo otra vez.  Con más calma.  Más experimentada... jajaja... seguro que volvería a ser todo como  un mágico caos.  Ah! recuerdo también que muchas madres me solían decir que teniendo ellas uno, no se imaginában cómo sería tener dos a la vez y yo les contestaba que yo lo que me preguntaba es que si yo con dos andaba medio loca, cómo lo llevarían las que tenían tres a la vez... jijiji.... pues al principio triplemente estresadas y luego triplemente  orgullosas y felices.  Un hijo es un regalo.  Dos hijos son dos regalos.  Tres hijos son tres regalos...