miércoles, 20 de marzo de 2013

MUJER, BELLEZA... PORQUE YO LO VALGO.

Esta mañana, después de recoger la ropa que había tendida, la he plegado y la he guardado en sus respectivos cajones del armario.  Al abrir el cajón de la ropa de trabajo de mi marido. la visión de un amasijo de pantalones y sweaters me ha hecho torcer el gesto.  "Qué desastre", he pensado al tiempo que lo he sacado todo para doblarlo y colocarlo correctamente.  "Esto es otra cosa", me he dicho al contemplar satisfecha la ropa ordenada debidamente.   Unos minutos más tarde, se ha repetido la misma secuencia, pero con el tendedero de las toallas.   Para no perder la costumbre, la toalla de ducha de mi marido, colgaba de cualquier manera dándole un aspecto desastrado que de manera automática me he ocupado de modificar.  "Ya está", me he dicho aliviada.  La pulcritud y el orden son cualidades indispensables para la armonía en una casa. Impepinable. Aún resuenan en mi cabeza las sabias palabras que me dijo una buena amiga cuando me vine a vivir aquí:  "tú siempre tienes que tener la cama hecha y la cocina recogida;   hecho eso, ya puedes tener visitas; la casa está presentable".  Cuánta razón tiene.  En la casa es más importante el orden que la limpieza  en sí misma.  Lo mismo ocurre con nuestra propia imagen.  Me resulta escandalosa la dejadez de muchas mujeres en cuánto a su aspecto físico.  Está claro que no podemos pretender ser perfectas físicamente como las divinas "Mujeres Desesperadas".  Cada una es como es, pero el aseo, el dedicarse un mínimo de atención es absolutamente necesario para mantener nuestra armonía personal.  Y la realidad es que hay por ahí algunas especímenes que a mí por lo menos, me asustan.  Y no exagero que fue ayer mismo, cuando estaba en la cola del supermercado y  una mujer me dio un susto de muerte cuando se dirigió a mí de sopetón, con un espeluznante mostacho que acaparó totalmente mi atención.  Puaj!!  Un poco de amor propio, por favor.  
Ó si no aquélla compañera de trabajo que cuando me echaba yo crema en las manos, me la pidió porque decía que las suyas estaban muy resecas... "uy, pero si esta la venden en el Mercadona" exclamó la susodicha al coger el tubo;  "mira cómo las tengo..."...Increíble.  Creo que cuando le ví las manos solté un grito de horror.  Qué manos mas secas.  Qué grima.  Según ella es que se le olvidaba siempre.  Ups.  Si le debían de escocer, de tan cortadas que las tenía.  Tan joven y tan dejada.  Jamás he tenido yo las manos tan descuidadas y mira que a veces llevo las uñas fatal, pero muchacha... si la propia piel pide ser hidratada.
Tengo una amiga a la que le ocurre algo parecido. Como nunca se pone body-milk, en verano cuando lleva las piernas al aire, tiene la piel tan seca que cada vez que se rasca se le queda toda la pierna con los "rallajos" blancos.  Precioso.  Cuando le pregunté que por qué no se ponía crema después de ducharse me contestó que porque le daba pereza, pero que sí, que se tenía que poner.  Que esa noche se empezaba a poner.  Pobrecilla.  A lo mejor mis ojos desorbitados ante los "rallajos" en sus piernas  la avergonzaron... ¡mejor! jajaja. Así que se ponga las pilas.  
Y yo misma, que muchas veces salgo de casa  escopeteada y ni me arreglo el pelo (¡ni el flequillo!) ni me pinto los labios (algo sagrado para mí), y cuando accidentalmente en algún comercio me encuentro con mi imagen reflejada en algún espejo me aparto espantada. Arrrrggg!!! que me pondrían en la"Cuore". Qué careto . Sólo con que me hubiera planchado el flequillo y dado un toque de color a los labios habrían sido suficientes para no espantarme.  Para estar presentable.  Y en tiempo hablo de dos minutos.  Dejadez. No hay otra excusa.  Una no se descuida y abandona por falta de tiempo;  lo hace por dejadez.  Por falta de voluntad.  Y digo yo que a mí ¿qué me importa si la una se deja el mostacho, o la piel escamada o se engorda y engorda y engorda?  ellas mismas ¿no?.  Pues nada;  no me importa y no es asunto mío, pero al igual que hay unas reglas para mantener el orden en el hogar, hay un mínimo de cuidado que toda mujer se debe aplicar. Mujer y belleza casan desde tiempos inmemoriales.  Es de ser mujer el defender la femineidad y es propio de mujeres el  embellecerse, el acicalarse y el mirarse en los espejos para cerciorarse de que todo está dónde tiene que estar.  Una mujer no debe ir por la vida echa un adefesio por voluntad propia y la verdad es que me sorprende por ejemplo la mujer del mostacho;  me sorprende que no se horrorice al verse en el espejo, porque yo no tardaría ni un minuto en quitármelo.  En fin.  Que es lo que siempre se ha dicho.  "Fulanita se casó, tuvo hijos y se dejó, con lo que empezó a engordar, no se arreglaba, y la pobre con treinta años y aparentaba cincuenta;  ay,  con lo mona que era antes...".  Pues bueno.  Yo abogo por lo contrario.  Cuidarme, tener siempre la mejor apariencia e ir cumpliendo años con dignidad, orgullosa de ser mujer y disfrutando de mi feminidad. Ser mujer y dejarse deteriorar no es de ser mujer.  Y en el fondo, la mujer que se descuida ni está contenta ni lo está el que con ella tiene que estar. Pero, una misma...    

miércoles, 13 de marzo de 2013

LA BUENA NUEVA - PARTE II

Necesito desahogarme.  A veces vivo situaciones en las que estallaría y plantaría cara a personas que sin comerlo ni beberlo, dejan caer sobre mi cabeza un jarro de agua fría, con sus desplantes o con su mala leche.  Me da mucha rabia que esta gente de la que hablo consiga hacerme sentir mal.  Rabia más contra mí misma que contra ellos.  Ojalá tuviera un escudo de frialdad y que no me importaran nada.  Lo que me ha pasado hoy y que me lleva a escribir estas líneas de desahogo es que cuando he ido a comer a casa de un familiar y me he sentado junto a una allegada en el sofá con los niños, ésta ni se ha dignado a mirarlos.  Joder.  Me he quedado estupefacta.  Nunca ha sido demasiado cariñosa con ellos, pero es que hoy se ha llevado la palma de la indiferencia.  Que no nos vemos mucho, pero hasta que me quedé embarazada siempre nos que nos veíamos congeniábamos bastante bien y nos teníamos cariño... Me siento mal.  Sólo tengo ganas de llorar.

AL DÍA SIGUIENTE

Vuelvo de nuevo a escribir, ahora ya mucho más tranquila.  En caliente, se magnifican las situaciones, ó no.  O igual en caliente las cosas se sienten como  como son, y con el paso de las horas y los días, va menguando nuestro malestar y les vamos quitando importancia.  Verdaderamente, puede que me moleste más mi propia reacción, que el desprecio que hizo la susodicha.  Me molesta mi reacción porque lo cierto es que no debería de afectarme tanto.  Soy ese tipo de personas a las que la opinión y comentarios de los demás afecta considerablemente. Demasiado, para ser exactos, que me llega a quitar el sueño.   Y eso es una gran debilidad.  Pero bueno, lucho contra ello,  lo que viene a ser un constante combate entre los agobios que me entran a causa de mi impotencia frente a estas situaciones y mis pensamientos positivos, que se ocupan poco a poco de ir aplacando mi cólera. 
Hace poco escribí un post titulado "La Buena Nueva", que trataba de las reacciones de distintos familiares ante la noticia de un embarazo.  Contaba, que la noticia que era  "a todas luces positiva" no a todos alegraba y sin darme cuenta empleé un tono crítico hacia las que no lo celebraban.  El comentario de mi querido amigo X,  autor del fantástico blog "atlantis2050.blogspot.com"   diciéndome que la noticia sólo era "positiva a todas luces" para la madre y  que los demás podían o no alegrarse ó no,  según sus circunstancias personales, me caló hondo.  La verdad es que pasé varios días dándole vueltas al tema.  Me dí cuenta de que por algún motivo,  en muchos momentos  de mi vida, mi moral se siente obligada a alegrarse por los demás cuando en lo que a mí persona se refiere, no me causa ninguna alegría. A veces ha sido al contrario.  Buenas nuevas ajenas me han hecho sentirme desgraciada.   Por eso el tono del relato podía resultar crítico;  Porque, cuando yo no me he alegrado de buenas nuevas ajenas a causa de mi situación personal, me he sentido mal conmigo misma.  He intentado obligarme a alegrarme y al resultarme imposible he seguido incómoda. Culpable.  Qué tonta.  X tiene toda la razón.  Las cosas buenas alegran la vida a quien   le suceden;  Los demás no tenemos por qué experimentar alegría.  Eso no quita poner  buena cara    ante quien nos está contando algo bueno que en su vida ha acontecido.  No se trata de ser falsa, si no de ser cortés. Una cosa no quita la otra.  Relaciono todo esto con lo sucedido ayer. Como conté al principio, me llevaba bien con ella pero noté cambios al quedarme embarazada. Cuando la telefoneé para darle la noticia no demostró alegría.  Más bien un débil "Ahh.. enhorabuena..." y al añadir contrariada que llevaba dos, ella se limitó a soltar otro apagado "Ahhh...".  En fin.  Me molestó.  Ella ya era madre y aunque llevaba tiempo buscando el segundo, yo llevaba mucho más y ella sabía lo mal que lo había pasado.  Pero bueno;  me voy a aplicar la lección aprendida, y recordando las palabras de X, la noticia era positiva para mi.  Era mi vida la que iba a cambiar, no la suya.  Ella no se alegró y no se esforzó en mostrar algo que no sentía.  Duele, pero no se puede hacer nada al respecto.  Pero lo de ayer con los niños es diferente;   Cierto que nos vemos poco,  pero yo siempre he tenido cariño y sonrisas para su hija.  Y de corazón, que la niña es un amor. De hecho, prueba de ello  es que cada vez que me ve, viene corriendo a darme un abrazo.  Digo yo que será porque se siente querida ¿no?.  Pues bien, mis hijos también son dos amores;  para mí lo más grande y maravilloso de esta vida, y si ella muestra indiferencia hacia ellos hasta el punto de ignorarlos me duele.  Me enfurece.  Y  qué queréis que os diga... que mis niños tienen quince meses... que para mí no hay excusa. Que debería darle vergüenza.  Sinceramente, cuando estaba allí, sentada a su lado en el sofá con mi niña sentada entre las  dos y mi niño de pie apoyándose en la mesa centro y la tía ésta los ignoraba hablando con el resto y sin siguiera mirarlos un momento,   lo único que pensaba yo es "mira que eres gilipollas...  desgraciada diles algo...".   Siento insultar pero esto es lo que hay.  Sea cuál sea su situación,  para mí, no existe excusa que justifique el desprecio que les hizo. Mis preciosos niños.  Anda y que le den.  No la necesitamos para nada.
En fin;  que voy a ir terminando. Aunque "la allegada" no se alegrara de mi embarazo, hay ocasiones en la vida en las que hay que echar mano de la hipocresía y fingir un poco.  Eso es ser políticamente correcto.  No cuesta mucho y así la otra persona se siente querida y en armonía.  Todos lo hacemos.  Forma parte de nuestra civilización.  Igualmente, si estás frente a alguien que sufre por cualquier desventura no es necesario que te extiendas demasiado al contarle tu buena suerte.  Simplemente por respeto.  Y sobre el asunto de mis niños... pues si los ignoró a propósito  es una gilipollas.   Y si fue inconscientemente..  con el tiempo se verá... 

lunes, 11 de marzo de 2013

UNA MADRE SIN TIEMPO

Hace tiempo leí no sé dónde, una entrevista que le hicieron a una mujer que tenía un montón de hijos.  Doce o trece, creo recordar.  Casi tenía un hijo de cada edad.  La mayor tendría unos veinte años, y el pequeño dos ó tres.  Pero que eran mogollón. Una barbaridad.  Ahora recuerdo (caprichosa memoria ésta)que lo leí cuando los míos apenas tenían unos meses de vida, y yo andaba LOCA perdida entre biberones, llantos y extractores de leche.  A la madre, una gran madre, le preguntaban algo así cómo que cómo sacaba tiempo para sí misma con tanto hijo que criar, y ella respondió algo parecido a que resultaba egoísta preocuparse de buscar ese tiempo para sí misma cuando podía entregárselo a sus hijos.  Aplaudí mentalmente y con entusiasmo sus palabras. Me encantó su respuesta.  Eso es  ser una auténtica madre abnegada, pensé entonces y pienso ahora.  Yo también quiero ser así, me dije al notar un pinchazo de culpabilidad causado por el estrés y el caos que reinaba en mi hogar.  Pero yo no soy así.  Amo a mis hijos por encima de todo, y lo son todo para mí.  Ser madre y ama de casa me gusta (bueno, la verdad es que la casa es un verdadero plomazo, por no decir otra palabra...), pero yo, a diferencia de aquélla MADRE en mayúsculas, sí soy egoísta y si necesito tiempo para mí misma.  Necesito leer un rato por las noches, necesito un ratito para ponerme al día con los blogs,  necesito despejar mi mente y concentrarme en sobre qué quiero escribir en este blog, necesito estar aunque sea un poco al día en lo que ocurre fuera de mi mundo particular, y quiero que no necesito, poner al día las fotos,  coger a los niños montar un tingladillo para fotografiarlos "a lo profesional"... tiempo, tiempo, tiempo... Lo que me falta es tiempo.  Divagando un poco, me pregunto si la MADRE en cuestión es tal cómo se mostraba en la entrevista.  Lo digo porque no creo que yo sea tan rara por no ser tan abnegada, si no más bien al contrario.  Me resulta un poco raro o sospechoso, no tener hobbys aparte de estar, criar y educar a los niños.... aunque bueno, supongo que doce o trece hijos es otro cantar, por más que los mayores te puedan ayudar.  Mi madre siempre me dice que lo que me pasa es normal.  Ella dice que los hijos son lo mejor de la vida, pero que la realidad es que agotan.  El otro día me contaba que cuando éramos pequeñas, ella se levantaba a las ocho menos cuarto de la mañana, se tomaba su café con leche, se fumaba un cigarro, y a las ocho en punto nos despertaba y "empezaba la guerra" jajaja... Lavar caras y culos, vestirnos, darnos el desayuno, llevarnos al cole, volver a casa, hacer la compra, preparar la comida, limpiar la casa,  volver al cole a recogernos, llevarnos a casa, darnos la comida, comer ella con mi padre, recoger todo, llevarnos otra vez al cole, volver a casa, volver al cole....uffffff...  pues eso.... ¡¡¡la guerra!!! jajaja...  dice que a las ocho y media nos acostaba, y entonces ella decansaba un rato...  pobreta.  Y nosotras felices y sin enterarnos de lo cansada que acababa mamá los días... jijiji...  A lo mejor es por eso que a mi el cansancio me ha pillado por sorpresa.  Porque nunca fuí consciente de cuánto trabajaba mi madre.  Y ella también tenía sus intereses personales, que recuerdo yo cómo le gustaban las series de televisión cómo Falcon Crest ó Dinastía.  Y recuerdo aquéllas novelitas de terror que cambiaba en el rastro y que se las leía por las noches, cuando "la guerra" paraba para dormir... Y al día siguiente, vuelta a empezar.  ¿Feliz? por supuesto. ¿Cansada? por supuesto también.
Casualmente, esta mañana he estado hablando con una vecina que tiene una niña de cuatro años y un nene de quince meses, y me contaba que se ha apuntado a Pilates con su hermana porque "necesita" desconectar aunque sea un rato de los niños y del trabajo... jum... tampoco es está una madre 100% abnegada;  yo diría que es una madre normal y corriente.  Digo yo que aparte de ser madres, que es una tarea que por naturaleza ocupa casi todo el tiempo, en nuestro interior seguimos siendo algo más y por ello tenemos más inquietudes además de los hijos...  Pero aunque les pasa a casi todas, y entiendo lo que me ocurre, a veces me siento egoísta y culpable por dicho egoísmo.  Tiene guasa, no tengo tiempo de ná, y sin embargo me paso el tiempo dándole vueltas al coco...  Ups... oigo ruido de llaves en la puerta... ya está aquí mi madre con los peques... ¡vuelvo a la guerra jajaja!

sábado, 2 de marzo de 2013

NELLY LA BORDE

Me cuesta mucho ponerme en la piel de Nelly.  No acabo de "pillarla".  Concederle el beneficio de la duda, sería considerarla ignorante ó inocente en exceso, o como suele decirse de aquéllos que no se enteran, sería afirmar que "le falta un verano".  Considerar el aceptar que habla sin pensar y sin darse cuenta de cuánto daño pueden causar sus palabras sería igualmente concederle el beneficio de la duda.  Pero creo que yo no soy tan benevolente.   Me cuesta no desconfiar .  Me cuesta no creer que lo hace a propósito.  Con intención.  A sabiendas de que lo que dice, va a doler, a molestar y a irritar a su interlocutor.  Creo que Nelly es una persona que se crece con las desgracias ajenas.  Con sus comentarios contribuye a que el pesar de los demás aumente.  Este hecho no deja de sorprenderme, pues hablo de una chica joven, que vive desde hace algunos años en pareja, simpática, guapa... vamos, lo que viene a ser una chica normal y corriente.  Pero borde.  Sí;  quizá es este el adjetivo que mejor describe ese rasgo turbio de su personalidad.  

El otro día me la encontré por la calle e íba ella acompañada de su prima, la recién separada.  La pobre, al parecer lo está pasando mal porque ha sido él el que la ha dejado y ella todavía se aferra a la esperanza de que vuelva.  Bueno, pues como decía, me las encontré por la calle, y tras saludarnos, Nelly se puso a contarnos la sorpresa que le había dado su chico por San Valentín enviándole al trabajo un enorme ramo de rosas rojas.  Qué romántico, sí. Yo, ojo avizor, no tardé en darme cuenta de que la prima se encogía por dentro, y de que Nelly se hinchaba regocijándose en los detalles de la anécdota.  Con sutileza cambié de tema.  No sé.  A lo mejor soy yo, que  tengo demasiada empatía y no puedo hablar de ciertos asuntos si hay alguien delante a quien pueda lastimar, pero hacer alarde de tu suerte en el amor,  cuando tu prima llora precisamente  su mala suerte en el mismo, pues no es lo más apropiado.  

Lo mismo ocurre con su cuñada.  Se lleva bastante bien con ella y a menudo se las ve juntas.  Pues bueno, la cosa es que la cuñada con la suegra se lleva fatal, y en cambio ella se lleva a las mil maravillas, porque se ve que le ha caído en gracia a la buena mujer... pues nada, que sabiendo como sabe perfectamente que para su cuñada el estar en casa de la suegra es un tanto incómodo porque no es  bien recibida, cada vez que tiene ocasión saca a relucir la buena relación que ella sí mantiene, y lo bien acogida e integrada en la familia  que ella sí está.  Creo que cuando Nelly presume de suegra, la cuñada se muerde la lengua. 

Y si no lo que me decía a mí.  Que yo también fui diana de sus dardos envenenados.  Hace unos años, cuando me encontraba anímica y espiritualmente fatal porque no podía quedarme embarazada, cada vez que la veía, no sé cómo ni por qué lo hacía, pero sabiendo cómo estaba yo, siempre se las ingeniaba para decirme que ella no tardaría en tener hijos y que además -añadía para más inri-,  aunque ella no estaba "buscando", se podía quedar en cualquier momento porque los accidentes ocurren y esas cosas pasan "¿si ó no, Claire?" recuerdo que me preguntaba.  Yo, que con ella de mis problemas nunca hablé, sé que sabía lo mío, porque forma parte de un entorno en el que todos lo sabían así que estoy segura de que ella también.  Pero nada.  A ella "plin".  Soltaba sus perlas y se quedaba tan ancha.  Y yo.... jodida.  

Pero bueno, rencor no le guardo, porque verdaderamente me llevo bien con ella, y no es mala persona, pero es ese punto malicioso lo que siempre me descoloca.  Es como si dónde ve una llaga, ella pone el dedo. Sí.  Por eso decía al principio que creo que ella se crece con las desgracias ajenas.  Cuando en ocasiones la veo "lanzar sus pullas" con toda naturalidad me entran ganas de echarme a reír y de preguntarle " pero vamos a ver... ¿como puedes ser tan borde?".  En serio, que siento curiosidad. Porque le admiro el que sea una persona fuerte;  de esas que no se dejan avasallar por nada ni por nadie;  no le afectan las opiniones sobre ella, y ni siquiera le interesan.  Ella va a la suya y punto.  Eso me gusta.  Que no se aflija por nimiedades ni le de importancia a lo que no la tiene, me encanta.  Pero es una borde.  Noto que le gusta tocar el punto débil de las personas que la rodean, y eso ni me gusta ni lo entiendo.  Por eso no me puedo poner en su piel ni saber lo que siente cuando hace eso.  Porque sus intenciones no son transparentes.  Porque seguramente, no es trigo limpio (como dice mi madre y todas las madres).  De todos modos, adrede ó no, no está bien, y creo que en esta vida hay que tener un mínimo de empatía y no decir a los demás lo que no nos gustaría que nos dijeran a nosotros. Tamaña falta de tacto es un gran defecto.  A mí por lo menos, no me gustaría que tras tener un encuentro casual ó no con alguien, mis palabras exaltaran sus miserias .  Borde desde luego no soy, y Nelly para su suerte o su desgracia sí lo es.

viernes, 8 de febrero de 2013

LA FUERZA DE LA PASIÓN

Se suele decir que la vida es como un libro cuyas paginas en blanco vamos escribiendo conforme nuestras vivencias van aconteciendo .  Llega un punto en el que la historia de nuestra vida puede darse por escrita.  Cuando ya hemos construido el hogar deseado culminando así el objetivo vital de nuestra existencia, sentimos que ya tenemos "la vida hecha" y ya solo esperamos vivir lo mejor que podamos en nuestro pequeño universo particular.  Una vida sencilla, con marido, hijos y una casa bonita es a lo que aspiraba Astrid.  Ella solo quería ser feliz y formar una familia.  Y lo consiguió.  Se enamoró, se casó y tuvo un precioso niño.  Su trabajo  le gustaba y aportaba un dinerillo a casa.  Su marido era un hombre bueno.  La quería y la cuidaba.  Ocupaba un buen puesto en una empresa de telefonía, y aunque estaba contento con el hecho de que Astrid tuviera un trabajo, no le habría importado que se hubiera quedado en casa si así ella hubiera querido.  Eran felices.  Llevaban juntos casi una década y se compenetraban muy bien.  Las discusiones que se daban entre ellos estaban dentro de la normalidad de cualquier pareja estable.  Y si bien su vida transcurría en una apacible rutina, ello no suponía problema alguno ni circunstancia que pretendieran cambiar, pues la rutina la consideraban algo normal e ineludible tanto en una relación de pareja como en la vida misma.  Astrid ya había escrito la historia de su vida.  El "... y fueron felices y comieron perdices." esperaba fuera su destino.  Pero lo que nos depara la vida es un misterio, y uno sabe cómo se levanta, pero no sabe cómo va a terminar el día.  Y a veces, cuando creemos que ya hemos alcanzado nuestros sueños y podemos ser felices,  nuestra vida da un giro de ciento ochenta grados y solo podemos seguir para ver qué pasa.  Y el libro de la vida de Astrid no estaba terminado.  De hecho su pequeño universo no tardó en desintegrarse, pues una fuerza sobrenatural arrasó su estabilidad,  cual huracán enfurecido.
Lo que nunca imaginó que le pudiera suceder a ella, le sucedió.  Sin previo aviso.  Un día, estaba tranquilamente en la oficina trabajando, cuando llegó su jefe y le presentó al que sería el nuevo director comercial.  Al estrecharle la mano y mirarle directamente a los ojos una chispa saltó entre ambos.  Fue inconfundible. A partir de ese instante todo cuánto hizo para evitarle fue en vano.  Se sentía sucia, traidora y culpable porque él la atraía.  Pensar en su marido y su hijo le daba fuerzas para alejarse pero cada vez que lo tenía delante, su corazón, contra su voluntad, latía desbocado y luego, cuando se quedaba de nuevo a solas, se tenía que esforzar para serenarse.  Cómo podía ocurrirle algo así, si ella quería a su marido.  Por qué.  Por qué tenía que sentirse así. No quería tener esos sentimientos y esas reacciones.  Tenía mucho miedo de destrozar a su familia, de perder todo cuánto había construido.  Sentía que su vida entera estaba en juego y deseaba con todas sus fuerzas que nada ocurriera y volver a vivir en paz,  pero pese a todo, cuando él estaba cerca, era como si ella saliera de ella misma, dejando lugar únicamente  a su "yo" más instintivo que se sentía arrastrado hacia él, por una fuerza irresistible. La situación la tenía todo el tiempo "atacada" de los nervios hasta que una tarde, por circunstancias de la vida, se quedó a solas con él, y cuando sin pretenderlo y sin saber cómo acabaron enlazando sus manos...  ya no hubo marcha atrás.

domingo, 3 de febrero de 2013

LA BUENA NUEVA

Una nueva vida ha empezado a crecer en un vientre materno, y ha desencadenado sentimientos dispares en aquellos que algún día serán su familia. 

Para la futura mamá, la noticia de su embarazo ha sido maravillosa.  Ansía tener otro hijo porque le gusta ser mamá;  le gustan los niños.  Se siente pletórica.  Sabe que en su entorno, no todas las muestras de alegría al conocer su estado de buena esperanza van a ser sinceras, pero eso no le importa.  Es más, aunque nunca lo reconocería, saber que en ciertas personas va a despertar envidia y recelo, la hace experimentar un pequeño pero  inconfundible regocijo.

Para la futura abuela la noticia ha sido una verdadera sorpresa.  Jamás pensó que tuvieran otro hijo.  Está esperando con autenticas ganas  que su nuera favorita quede en estado, así que  la noticia la ha dejado en una especie de trance.    Pues vaya.  Con ésta chica aunque no se lleva mal, cariño no le tiene, y al nieto que ya le ha dado, aunque lo quiere,  no lo ha disfrutado como a ella le hubiera gustado.  En su relación con su nuera nunca ha habido armonía, y ello ha influido notablemente en su relación con su nieto.  De todos modos, podría decirse que últimamente se llevan mejor, así que, quién sabe.  A lo mejor este bebé acaba siendo una alegría.... tiempo al tiempo.  Pero no está muy convencida de ello.  Nunca lo reconocerá, pero recibir la noticia la ha dejado chafada.  Ella lo que quiere es que la otra se quede preñada. Ésta, en el fondo, le da igual.

Para la futura tía política  la noticia ha caído sobre ella como un jarro de agua fría.  Le ha sentado fatal.  Ella, que lleva varios años buscando no se queda, y la otra que ya tiene uno va y se vuelve a quedar.  Dolor e ira se entremezclan   dando lugar a una angustia ya familiar .  Se hunde.  En el fondo de su corazón, le resulta insoportable.  Es injusto.  Secretamente comprende que estaba más tranquila-mejor,  antes de conocer la noticia.

Para la mejor amiga de la futura mamá la noticia le congratula limitadamente.  Su situación económica es un tanto precaria, muy al contrario que la de su amiga, a la que la crisis no ha afectado y se encuentra en permanente tiempo de bonanza.  Pese a que una cosa no tiene nada que ver con la otra, y pese a que siente  un gran afecto hacia su amiga y le desea lo mejor en su embarazo y con su bebé, nota como pequeñas astillas de envidia la hacen sentir incómoda.

Un embarazo.  Buena ó mala noticia; Depende de quién sea el receptor de la misma.  Se dice que nacemos y morimos solos.  En cierta manera, en el fondo, también vivimos solos porque a fin de cuentas, vivimos lo que sentimos y lo que sentimos nos atañe a nosotros exclusivamente.  Un alma equivale a un universo.  Cada uno somos el centro de nuestro mundo y todo cuánto nos rodea gira en torno a nosotros mismos.  Las noticias que nos llegan referentes a otras personas nos afectan en la medida en que "nos tocan".  Y no deja de resultar curioso como un acontecimiento a todas luces positivo puede no serlo tanto para otros, o no serlo en absoluto.  La llegada al mundo de una nueva vida causa inevitable revuelo en los familiares más cercanos y lo mismo ocurre cuando un ser querido se va.  Los sentimientos no siempre son los que cabe esperar.  Cada cual se alegra o se entristece en función de la unión con la persona y en función también de su situación personal.  Los ejemplos descritos no son malas personas, ni egoístas.  Son personas a quienes la dicha ajena hace resaltar sus carencias y sus reacciones íntimas reflejan como se siente su "yo".  Yo, mí, me....






domingo, 27 de enero de 2013

TRABAJAR LOS DOMINGOS

Es difícil no ir a comprar el domingo cuando sabes que está todo abierto.  Entre que por un lado la casa "se te cae encima", entre que por las tardes hace más frío para ir al parque, y que en una sociedad consumista como es está en la que vivimos, ir al centro comercial es una gran tentación.  Dicho esto, opino que los centros comerciales no deberían abrir en domingo.  Siento verdadera lástima por todas esas personas a las que les ha cambiado la vida por culpa de los poderosos.  Siento lástima por todos los niños que desde ya, cuando llegue el fin de semana no podrán disfrutar a tiempo completo de sus papás.  Y siento la misma lástima por sus papás, que no podrán disfrutar de sus niños durante el fin de semana.  Tanto que se les llena la boca al hablar de la familia y los valores y lo importante que es que ésta siga siendo el pilar de la sociedad, van y los domingos que son por antonomasia el día de la semana reservado para pasarlo íntegramente en familia, pasan a ser un día laboral más, con lo que han conseguido que de ahora en adelante, los miembros de muchísimas familias, no podrán pasar juntos ningún día completo en toda la semana. Eso no es pensar en la familia.  Eso no es conciliación.  Eso no es pensar en los ciudadanos.  Eso es ejercer el poder sin importar a quién perjudique.  Precisamente que en estos tiempos de crisis tomen esta medida todavía me resulta más irónico, pues si no tenemos dinero para gastar no  vamos a gastar más porque esté todo abierto, o quizá sí. pero no debería ser así.  Ir de compras no debería ser tan tentador.  Adquirir productos no debería ser tan placentero.  Pero lo es.  No hay duda.
Me asombra la cantidad de gente que está satisfecha con que se abra los domingos.  A mí parecer, se empieza por los centros comerciales, se continúa con los supermercados y de aquí a diez años los domingos dejan de ser festivos.  Aterrador.  Empleo la palabra aterrador porque no puedo evitar rememorar mi infancia.  En mi infancia todos los domingos los pasaba en familia.  Algunos domingós íbamos a comer al campo, otros a casa de los abuelos, y cuando el día salía lluvioso, nos quedabamos jugando en casa.  Siempre con papá y mamá.  SIEMPRE.  Además mi padre trabajaba los sábados por la mañana, con lo que el domingo era el único dia que realmente podíamos pasar todos juntos.  En aquella época al ser una niña no me daba cuenta de lo importante que es la familia.  Y ahora que me pongo en la piel de todas esas madres y padres que van a tener que dejar a sus familias los domingos para ir a trabajar porque así unos pocos (o muchos) lo han decidido, me entra nostalgia.  Nostalgia por los viejos tiempos.  Nostalgia por lo que estamos perdiendo.  Nostalgia por lo que no podrá ser.  
Los tiempos cambian, la sociedad cambia y hay que adaptarse.  O mejor dicho, hay que acatar las normas que nos imponen.  Si los poderosos quieren que trabajemos los domingos, no nos queda otra que obedecer.  Sumisión.   No obstante, ellos seguirán pregonando lo importantes que son los valores y la familia.  Pamplinas.  ¿Todavía alguien cree que les importamos?...¿ no dice la Biblia que Dios dio nombre a los días de la semana conforme creó el mundo y al séptimo día durante el cuál descansó lo llamó domingo?... 
Feliz tarde de domingo a los que no tengáis que currar.