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jueves, 2 de febrero de 2017

SAMANTA VILLAR Y LA MATERNIDAD

Samanta Villar hace unas declaraciones sobre su experiencia en la maternidad y mamás de toda España se le "echan encima" porque no comparten sus sentimientos y opiniones.  Se trata entonces de unas declaraciones polémicas, desafortunadas, sinceras.  Yo voy a defender a Samanta Villar porque tiene derecho  expresar lo que siente aunque no sea lo políticamente correcto.  Las declaraciones que han provocado la reacción airada de muchas personas son las siguientes: "Tener hijos es perder calidad de vida",, "yo no soy más feliz ahora de lo que era antes"  "Hay un relato único de la maternidad como un estado idílico que no coincide con la realidad y estigmatiza a las mujeres", "ahora es demasiado tarde, ahora soy madre y hay que apechugar" - esta última afirmación me provoca un par de sonoras carcajadas-.  Desconozco cómo ha vivido Samanta sus inicios en su rol de mamá de mellizos. Sus pequeños cuentan un año de edad,  lo cuál me hace suponer y más leyendo lo que dice que no ha sido un año fácil para ella.  La experiencia de ser madre es única para cada persona.  Cuando tras recibir el alta hospitalaria llegas a tu casa con tus dos bebés, la vida que conocías ya ha quedado atrás, para siempre.  Entras en tu hogar y nada es a ser lo que era.  Y repito que para cada persona la experiencia es única.
Mi experiencia desde luego fue increíble.  Y no por maravillosa precisamente -sonrisa irónica-.  Ha pasado mucho tiempo y no recuerdo bien aquellos días y meses, pero sí sé que fueron unos inicios duros.  Extremadamente duros.  Sé que para mí fue más duro que para otras mamás.  Y no hay nada malo en reconocerlo.  No veo porque ha de ser un tema tabú el decir que ser madre resultó una especie de pesadilla debido al agotamiento físico y emocional que se me vino encima.  Al igual que cada madre es única, también es único cada niño.  Recuerdo que al principio, cuando mi marido llegaba al medio día a casa a comer, me encontraba aún en pijama, con los bebés llorando y completamente desesperada.  Y en muchas ocasiones comíamos un bocadillo en el parque porque no había tiempo de nada más.  Eran unos bebés que reclamaban muchísima atención.  Y que nadie me diga que todos los bebés reclaman atención, porque eso ya lo sé.  Pero hay bebés que por sus circunstancias y su naturaleza reclaman más atención que otros y eso es así.  Punto. Y la manera de reclamar atención no es otra que llorar, y llorar y llorar.....El llanto de uno calmaba al otro y así todo el tiempo.   Pues bien, en esos ratitos de parque y bocadillo, recuerdo perfectamente que le comentaba a mi marido lo contradictorios que eran mis sentimientos.  Me sentía agradecida de ser madre, pero al mismo tiempo me sentía mal porque estaba muy desesperada.  La situación se me escapaba de las manos y sentía que no podía más.  Hasta recuerdo que pensaba "Dios, ¿esto es ser madre? " "si no puedo ni respirar...". "Para esto quería yo ser mamá...;  si no puedo más...".
Fue muy duro.  Es la verdad.  Ojala hubiera sido más dulce, pero no.  En mi caso fue insufrible.  Y yo era muy consciente de que la maternidad no era para mí lo mismo que para otras mujeres.  Yo sabía que lo que yo estaba viviendo era excepcional.  Más duro y desesperante que para la mayoría de las mamás.   Claro que ahora tiene su explicación.  Uno de mis dos bebés,  el más llorón,  el que "no me dejaba vivir", jejeje pobrecito...  ser un bebé con autismo debió de ser para él muy difícil y por eso lloraba sin parar.  Mi bebé al igual que yo, estaba desesperado.
Lo que yo viví y sentí, solo yo lo sé.  Y no soy peor madre por decir que fue una pesadilla.  Y no quiero menos a mis hijos por decir que de haber sabido cómo me iba a cambiar la vida habría aprovechado mucho más el tiempo.  A toda mujer le cambia la vida la llegada al mundo de su bebé pero a cada mujer le cambia de una manera.  Ese es el quid de la cuestión.  Y eso no hay que ponerlo e duda.
Critican a Samanta Villar por sus declaraciones. Informan de que ser madre está por encima de salir a cenar, ó ir de copas, o viajar, o hacerse la manicura.  Por supuesto.  Los hijos tienen que ser prioritarios siempre, pero para algunas mamás, decir que la maternidad resta calidad de vida tiene un sentido más profundo.  No obstante, Samanta Villar me parece una mujer agradable, espontánea, sincera, afectuosa y cercana y con todo el derecho a contarnos su experiencia como mama, con sus penas y alegrías.  Y probablemente algunas de las afirmaciones que hizo, las hizo con la humildad y el sentido del humor que la caracterizan.  Un hijo es lo más grande que nos puede dar la vida.  Siempre he dicho y continúo diciendo  que un hijo es un regalo.  Eso no significa que la maternidad de ese hijo vaya a ser ni mucho menos un camino de rosas.  Y contarlo no debería ni ser un tabú ni tendría que ponernos en el centro de la diana de críticas y prejuicios.  Ser madre no exime de ser persona con sentimientos y emociones dispares y únicas.

sábado, 28 de enero de 2017

D.E.P. BIMBA BOSÉ

La perdida de un ser querido provoca en las personas una de las emociones más tristes que experimentamos en la vida.  Una persona a la que queremos, que forma parte de nuestra vida, que si se trata de un familiar directo, ya sea un padre, madre, sobrino, tío, hijo...  un familiar sin el que no podemos imaginarnos vivir, el dolor se intensifica.  Ya no volveremos a ver a esa persona nunca más. Hayamos o no pasado por ese trance, cualquiera de nosotros puede imaginar cuán grande a de ser el dolor que provoca esa perdida.  La desesperación.  Decir adiós a quién quieres y necesitas en tu vida. Decir el último adiós.  
Cuando se muere alguien ajeno a nosotros, el dolor no nos llega.  Nos puede apenar el pensar que ya la vida de esa persona llegó a su fin.  Nos puede apenar el ponernos en la piel de sus familiares que tristemente lloran su perdida.  Y nos puede apenar el saber que a todos nos va a llegar nuestra hora. Nos apena y como suele decirse, de alguna manera les "acompañamos en el sentimiento".  Les acompañamos en su duelo.  Les comprendemos y sentimos compasión.
La muerte de una persona es un acontecimiento sagrado que ha de ser respetado en sumo grado y aquel que lo vilipendia faltando el respeto, insultando, riendo o celebrándolo tiene que estar  cometiendo un delito contra el derecho al honor de la persona. 
 Hoy en día cualquiera puede opinar, juzgar, criticar y pronunciarse acerca de lo que sea a través de las redes sociales, lo cual está muy bien y la libertad de expresión es maravillosa.  Pero existen unos limites que no pueden ser sobrepasados.  Insultar, denigrar, reírse de una persona fallecida no es libertad de expresión es maldad.  Es querer hacer daño.  Es querer hacer daño donde más duele. Y es un acto que bien merece ser castigado.  La condición humana abarca múltiples facetas entre las cuales se encuentran la falta de empatía, la crueldad y la maldad que unidas dan lugar a comportamientos miserables y viles que hay que erradicar.  Hacer daño de esta manera no puede de ser gratuito y libre. No se puede tolerar. 

Dedicado a ti, Bimba Bosé.  Descansa en paz.

lunes, 23 de enero de 2017

QUE BELLO ES VIVIR

Que bello es vivir.  En el ondulante camino lleno de obstáculos qué es la vida, desvío la mirada hacia un lado del camino, y mis ojos se encuentran con las  bellezas que ofrece la vida.  La naturaleza, por ejemplo, es indiscutiblemente bella.  Y no hace falta que uno se vaya muy lejos para poder disfrutar de ella.  Si agudizas la mirada, en cualquier parque de tu ciudad seguramente podrás encontrar ejemplares magníficos de árboles hermosos.  Cuando voy al parque, más de una vez me he quedado embelesada  contemplando los altos y frondosos abetos que poseen una belleza íncreíble.  Y las palmeras y sauces que se proliferan por doquier.  Todo lo que sea verde es fascinante.  Bello.  Y apreciar la belleza de la naturaleza es tan sencillo que solo tenemos que fijar bien la vista y dejarnos llevar.
En ocasiones, el simple hecho de salir de casa y sentir el aire libre en nuestra piel, el calor del sol sobre nuestras cabezas es ya por si solo un auténtico placer.
Saborear la vida produce satisfacción.  Valorar todo lo que tenemos produce satisfacción.  Disfrutar de los pequeños y grandes momentos produce satisfacción.  
Miles de frases de motivación circulan por internet y muchas de esas frases  transmiten mensajes cuya intención es ayudarnos a disfrutar de la vida.  Y estas frases llegan todos y cada uno de los días de la vida, pues las personas, en mayor o menor medida las necesitamos.   La rutina, los problemas y el aburrimiento nos abruman y nos obcecan haciendo que se nos olvide que estamos vivos y que podemos salir de nuestro pequeño e  íntimo mundo y acercarnos al disfrute de las pequeñas y grandes oportunidades que nos ofrece la vida. Es fácil que una se pierda en la vorágine de quéhaceres que el día nos depara, un día, y otro, y otro... pero el secreto está en saber encontrar dentro de esa vorágine, la belleza qué no siempre  sabemos apreciar.  Las prisas y las obligaciones son nuestro pan de cada día.  No podemos escapar de nuestras responsabilidades y de nuestras rutinas pues son lo que conforman nuestra razón de ser, nuestra vida en el sentido funcional de la palabra.  De lo que sí que podemos y debemos escapar es del aburrimiento que viene a ser el principal enemigo del disfrute de la vida.  Realmente todo está en la mente.  La búsqueda del sentido de la vida, la búsqueda de la felicidad... ¿acaso no es lo que todos buscamos? ¿qué buscamos exactamente? Pero si supuestamente yo ya tengo todo lo que quería.... por qué ando todavía buscando y necesitando algo que me hará sentir SATISFECHA.  Porque se me olvida apreciar lo bello que es vivir y la suerte que tengo de estar aquí.  Cada día que pasa aprendo a disfrutar más y más de las pequeñas cosas, de los pequeños momentos y de las personas que me rodean.  Los niños, el ir y venir, las peleas... es la vida.  Sin esa vida nada sería lo que es.  Sin nuestras rutinas no seríamos los que somos.  Y bien miradas con el corazón, las rutinas son hermosas.  Y hermosos son también los inestimables momentos para una misma.  Ya sea el sumergirme en la lectura de un libro, o el ver un ratito la tele, o el saborear un trozo de chocolate, ó el escribir una entrada para este blog, o muchas más actividades, me proporcionan un disfrute que no tiene precio.  Para disfrutar de la vida es indispensable vivirla con pasión y con los ojos bien abiertos.   Mi corazón late, la vida es bella y quiero disfrutarla al máximo.  Esto es lo importante. 

viernes, 20 de enero de 2017

VIVIR Y ESAS COSAS

En el centro del huracán de las emociones, todo gira, nada permanece, la realidad se dispersa...

Intento aferrarme a una realidad solida pero no puedo, sigo evadida, diluida en las confusas profundidades de mi mente.

No poder agarrar el volante para conducir tu vida y tener que dejar que ésta te lleve por dónde te tenga que llevar en ocasiones desequilibra.

A merced de aquéllo que el destino me tiene preparado, seguiré escribiendo día a día las páginas en blanco de esta vida loca que me ha tocado vivir.

Pase lo que pase, al final del día te das cuenta de que lo importante es vivir. 

jueves, 20 de octubre de 2016

APRENDIENDO A VIVIR

"¿A qué mundo os he traído?" me pregunto a menudo.  En un mundo en el que nada es seguro excepto el cambio, habéis de saber que no hay camino sin curvas, sin obstáculos, sin cuestas.  No hay que dar nada por sentado. Para bien o para mal, cualquier cosa puede suceder.   No os puedo prometer una vida fácil, pero sí os puedo decir que caminando hacia adelante, se llega.  
Mi vida es complicada pero no por eso me gusta menos vivirla.  Vosotros me dais la fuerza para seguir adelante.  Tengo muchas ganas vivir, de disfrutar, de compartir.  Muchas veces, a causa de los acontecimientos en los que me veo inmersa, me acucia el miedo.  El miedo al qué pasará; al cómo saldré de ésta; al  ¿y si no lo consigo? ... El miedo es inevitable. Todos hemos tenido miedo alguna vez.   Las personas necesitamos sentirnos seguras;  necesitamos saber que vamos a estar bien, que no nos va a pasar nada;  que todo se va a arreglar. Por eso cuando nuestro bienestar se tambalea y perdemos el control de la situación nos ponemos nerviosos y nos asustamos.  Necesitamos que todo vuelva a ser como "antes".  A veces eso no es posible, y es entonces cuando tenemos que sobreponernos al miedo y seguir hacia adelante. Sin tregua. Hay que convertir el miedo en la herramienta que nos ha de servir para fabricar coraje, fuerza y voluntad.  El qué sucederá después es una incógnita, pero nuestra actitud ha de ser fuerte, pragmática, perseverante y positiva.  Porque pase lo que pase, mientras estamos vivos, es vital aceptar nuestras circunstancias, sean estas las que sean. Y pase lo que pase, os digo que se puede.  Las personas podemos con todo. Salimos adelante.
Deseo con toda la fuerza de mi corazón que la suerte esté de vuestro lado.  Deseo de todo corazón que no sufráis demasiado.   Alguien me dijo una vez, antes de teneros a vosotros, que una vez un niño nace, ya le puede pasar de todo.  Hay que vivir el presente y no pensar en las cosas malas que nos pueden pasar.  Pero debéis saber algo muy importante:  en la vida pasan cosas maravillosas.  Cada dia de vuestra vida, es una oportunidad para sentir, para aprender, para reir, para sorprenderos, para disfrutar.  El mundo esta lleno de personas maravillosas y extraordinarias y no tengo ninguna duda de que a lo largo de vuestros días, vais a conocer a muchas y vais a formar parte de muchas comunidades y vais a vivir miles de experiencias.  Algunas increíbles y otras no tanto, pero todas ellas formaran vuestro mundo, vuestra vida.
Tengo trabajo que hacer.  Sois pequeños e indefensos, y si hay algo fundamental que os debo inculcar  son los valores.  Quiero ayudaros a entender el bien y el mal.  Enseñaros a valorar lo que tenéis.  El respeto y el amor al prójimo.  La disciplina en el cumplimiento de vuestros deberes y la defensa de vuestra libertad.  Quiero daros lo mejor de la vida.  Quiero daros diversión, despertar la pasión por aquéllo que hagáis.  Quiero que la compasión anide en vuestros corazones y que la empatía os haga ser buenas y justas personas.  Y sobre todas las cosas quiero que seáis felices. La felicidad no es estar contentos todos los días.  La felicidad puede que sea un conjunto de actitudes y filosofias.  Una forma de aceptar lo que uno es y lo que uno vive y lo que uno tiene.  Estar triste unas veces y contento otras.  Vivir en armonía, en paz y con ganas. 
Aunque a veces no veamos una salida, con el transcurso del tiempo te das cuenta de que la vida vale la pena.  La vida es lo único que tenemos y puesto que solo vamos a vivir una vez, hay que tratar de hacer las cosas lo mejor que podamos.  Y ver siempre el lado bueno de las cosas.
Os he traído a un mundo lleno de colores, lleno de sabores, lleno de oportunidades y lleno de sueños. Y si alguien sueña y camina hacia adelante, esa es vuestra madre.  Siempre hacia adelante.  Siempre con vosotros. Y siempre con amor.

martes, 30 de abril de 2013

DE HOMBRES Y MUJERES...

No sé si soy machista, romántica, pudorosa ó antigua.  Antigua... jajaja.  De ser antigua me acusó recientemente una buena amiga mía cuando tras contarme que su hermano lo había dejado con la novia y que lo llevaba bastante bien porque al final de la relación estaba muy agobiado, exclamé un jovial "pues si él está bien eso es lo que importa;  que disfrute de la vida;  además él es un hombre..."  Buenooo.... a mi amiga le cambió la cara y protestó frunciendo el ceño: ¿Y qué que sea un hombre? ¿que si fuera una mujer no podría disfrutar?.  Yo me reí y contesté algo así como que no es lo mismo.  Que si en vez de su hermano fuera su hermana la que se quedara sin pareja sería más triste.  "¡Mira que eres antigua!" exclamó con el ceño aún más fruncido.  Y yo entonces reí a carcajadas.

Otra anécdota de la misma índole tuvo lugar hace poco en una trivial conversación con mi pareja.  Le pregunté por una compañera suya de trabajo que se divorció hace un par de años.   La chica lo pasó mal en su momento pero ahora ya lo tiene superado.  Bueno, el caso es que la respuesta a mi pregunta fue que ella ahora está bien;  que sale mucho de fiesta y que le gusta ligar.  Yo solté un compasivo "pobrecilla" y mi pareja me miró  y me espetó con perplejidad: "¿cómo que pobrecilla?  ....  pero si ella está bien;  está disfrutando ahora que puede".  Pues vale.  Pero yo seguí sintiendo una singular lástima hacia ella.  Lástima aparentemente injustificada;   O no.

Soltería, ligoteo, la vida de la noche.... no sé, no sé.  ¿Es machismo pensar que un hombre puede vivir la sotería felizmente conociendo a distintas mujeres y disfrutando de su sexualidad de una manera liberal pero que si eso mismo lo hace una mujer lo que inspira es lástima?  ¿Puede una mujer gozar del sexo sin amor con diferentes hombres y no sentirse sucia ó sola?  A lo mejor sí soy antigua por pensar que una mujer necesita a un hombre a su lado.  Estabilidad. O quizás lo que soy es feminista y por eso atribuyo a la mujer más profundidad y más sentimiento que al hombre.  Desde luego lo que sí tengo muy claro es que hombres y mujeres no somos iguales.  No sentimos igual ni vivimos la vida igual.  No.  Y en este tema en concreto, el de la soltería, las diferencias a la hora de vivirla estoy segura de que son abismales - bueno,habrán excepciones ;-) -.  
Pienso en mi, en mis hermanas, en mis amigas, en mis conocidas y en mujeres en general que están felizmente emparejadas, y pienso que si se vieran solas de nuevo, quizá por sus circunstancias pudieran sentirse aliviadas al principio - en los casos en los que son ellas las que están cansadas de sus parejeas-  pero a la larga - y no muy a largo plazo-  la soltería acabaría siendo la búsqueda del amor.  La búsqueda de una pareja estable.  Y el disfrutar de la sexualidad no tardaría en dejar lágrimas en la almohada por esos amantes que no son el amor buscado.  Creo que las mujeres somos así.  En cambio los hombres no creo que sean así. Pero si la mayoría de las veces son ellos los que "luego no llaman"...  Ellos seguro que sí que disfrutan.  Sin ataduras, sin remordimientos, sin lágrimas.  Pues eso,  lo que le dije a mi amiga.  ¿Que está de nuevo soltero?, pues que disfrute, que a fin de cuentas, él es un hombre.  Seré machista ó antigua, pero es muy posible que lleve razón... ¿ó no?

P.D.:  El día que dejemos de creer que necesitamos a un hombre a nuestro lado serán ellos los que derramen lágrimas.  Jajajaja....

miércoles, 20 de marzo de 2013

MUJER, BELLEZA... PORQUE YO LO VALGO.

Esta mañana, después de recoger la ropa que había tendida, la he plegado y la he guardado en sus respectivos cajones del armario.  Al abrir el cajón de la ropa de trabajo de mi marido. la visión de un amasijo de pantalones y sweaters me ha hecho torcer el gesto.  "Qué desastre", he pensado al tiempo que lo he sacado todo para doblarlo y colocarlo correctamente.  "Esto es otra cosa", me he dicho al contemplar satisfecha la ropa ordenada debidamente.   Unos minutos más tarde, se ha repetido la misma secuencia, pero con el tendedero de las toallas.   Para no perder la costumbre, la toalla de ducha de mi marido, colgaba de cualquier manera dándole un aspecto desastrado que de manera automática me he ocupado de modificar.  "Ya está", me he dicho aliviada.  La pulcritud y el orden son cualidades indispensables para la armonía en una casa. Impepinable. Aún resuenan en mi cabeza las sabias palabras que me dijo una buena amiga cuando me vine a vivir aquí:  "tú siempre tienes que tener la cama hecha y la cocina recogida;   hecho eso, ya puedes tener visitas; la casa está presentable".  Cuánta razón tiene.  En la casa es más importante el orden que la limpieza  en sí misma.  Lo mismo ocurre con nuestra propia imagen.  Me resulta escandalosa la dejadez de muchas mujeres en cuánto a su aspecto físico.  Está claro que no podemos pretender ser perfectas físicamente como las divinas "Mujeres Desesperadas".  Cada una es como es, pero el aseo, el dedicarse un mínimo de atención es absolutamente necesario para mantener nuestra armonía personal.  Y la realidad es que hay por ahí algunas especímenes que a mí por lo menos, me asustan.  Y no exagero que fue ayer mismo, cuando estaba en la cola del supermercado y  una mujer me dio un susto de muerte cuando se dirigió a mí de sopetón, con un espeluznante mostacho que acaparó totalmente mi atención.  Puaj!!  Un poco de amor propio, por favor.  
Ó si no aquélla compañera de trabajo que cuando me echaba yo crema en las manos, me la pidió porque decía que las suyas estaban muy resecas... "uy, pero si esta la venden en el Mercadona" exclamó la susodicha al coger el tubo;  "mira cómo las tengo..."...Increíble.  Creo que cuando le ví las manos solté un grito de horror.  Qué manos mas secas.  Qué grima.  Según ella es que se le olvidaba siempre.  Ups.  Si le debían de escocer, de tan cortadas que las tenía.  Tan joven y tan dejada.  Jamás he tenido yo las manos tan descuidadas y mira que a veces llevo las uñas fatal, pero muchacha... si la propia piel pide ser hidratada.
Tengo una amiga a la que le ocurre algo parecido. Como nunca se pone body-milk, en verano cuando lleva las piernas al aire, tiene la piel tan seca que cada vez que se rasca se le queda toda la pierna con los "rallajos" blancos.  Precioso.  Cuando le pregunté que por qué no se ponía crema después de ducharse me contestó que porque le daba pereza, pero que sí, que se tenía que poner.  Que esa noche se empezaba a poner.  Pobrecilla.  A lo mejor mis ojos desorbitados ante los "rallajos" en sus piernas  la avergonzaron... ¡mejor! jajaja. Así que se ponga las pilas.  
Y yo misma, que muchas veces salgo de casa  escopeteada y ni me arreglo el pelo (¡ni el flequillo!) ni me pinto los labios (algo sagrado para mí), y cuando accidentalmente en algún comercio me encuentro con mi imagen reflejada en algún espejo me aparto espantada. Arrrrggg!!! que me pondrían en la"Cuore". Qué careto . Sólo con que me hubiera planchado el flequillo y dado un toque de color a los labios habrían sido suficientes para no espantarme.  Para estar presentable.  Y en tiempo hablo de dos minutos.  Dejadez. No hay otra excusa.  Una no se descuida y abandona por falta de tiempo;  lo hace por dejadez.  Por falta de voluntad.  Y digo yo que a mí ¿qué me importa si la una se deja el mostacho, o la piel escamada o se engorda y engorda y engorda?  ellas mismas ¿no?.  Pues nada;  no me importa y no es asunto mío, pero al igual que hay unas reglas para mantener el orden en el hogar, hay un mínimo de cuidado que toda mujer se debe aplicar. Mujer y belleza casan desde tiempos inmemoriales.  Es de ser mujer el defender la femineidad y es propio de mujeres el  embellecerse, el acicalarse y el mirarse en los espejos para cerciorarse de que todo está dónde tiene que estar.  Una mujer no debe ir por la vida echa un adefesio por voluntad propia y la verdad es que me sorprende por ejemplo la mujer del mostacho;  me sorprende que no se horrorice al verse en el espejo, porque yo no tardaría ni un minuto en quitármelo.  En fin.  Que es lo que siempre se ha dicho.  "Fulanita se casó, tuvo hijos y se dejó, con lo que empezó a engordar, no se arreglaba, y la pobre con treinta años y aparentaba cincuenta;  ay,  con lo mona que era antes...".  Pues bueno.  Yo abogo por lo contrario.  Cuidarme, tener siempre la mejor apariencia e ir cumpliendo años con dignidad, orgullosa de ser mujer y disfrutando de mi feminidad. Ser mujer y dejarse deteriorar no es de ser mujer.  Y en el fondo, la mujer que se descuida ni está contenta ni lo está el que con ella tiene que estar. Pero, una misma...    

viernes, 8 de febrero de 2013

LA FUERZA DE LA PASIÓN

Se suele decir que la vida es como un libro cuyas paginas en blanco vamos escribiendo conforme nuestras vivencias van aconteciendo .  Llega un punto en el que la historia de nuestra vida puede darse por escrita.  Cuando ya hemos construido el hogar deseado culminando así el objetivo vital de nuestra existencia, sentimos que ya tenemos "la vida hecha" y ya solo esperamos vivir lo mejor que podamos en nuestro pequeño universo particular.  Una vida sencilla, con marido, hijos y una casa bonita es a lo que aspiraba Astrid.  Ella solo quería ser feliz y formar una familia.  Y lo consiguió.  Se enamoró, se casó y tuvo un precioso niño.  Su trabajo  le gustaba y aportaba un dinerillo a casa.  Su marido era un hombre bueno.  La quería y la cuidaba.  Ocupaba un buen puesto en una empresa de telefonía, y aunque estaba contento con el hecho de que Astrid tuviera un trabajo, no le habría importado que se hubiera quedado en casa si así ella hubiera querido.  Eran felices.  Llevaban juntos casi una década y se compenetraban muy bien.  Las discusiones que se daban entre ellos estaban dentro de la normalidad de cualquier pareja estable.  Y si bien su vida transcurría en una apacible rutina, ello no suponía problema alguno ni circunstancia que pretendieran cambiar, pues la rutina la consideraban algo normal e ineludible tanto en una relación de pareja como en la vida misma.  Astrid ya había escrito la historia de su vida.  El "... y fueron felices y comieron perdices." esperaba fuera su destino.  Pero lo que nos depara la vida es un misterio, y uno sabe cómo se levanta, pero no sabe cómo va a terminar el día.  Y a veces, cuando creemos que ya hemos alcanzado nuestros sueños y podemos ser felices,  nuestra vida da un giro de ciento ochenta grados y solo podemos seguir para ver qué pasa.  Y el libro de la vida de Astrid no estaba terminado.  De hecho su pequeño universo no tardó en desintegrarse, pues una fuerza sobrenatural arrasó su estabilidad,  cual huracán enfurecido.
Lo que nunca imaginó que le pudiera suceder a ella, le sucedió.  Sin previo aviso.  Un día, estaba tranquilamente en la oficina trabajando, cuando llegó su jefe y le presentó al que sería el nuevo director comercial.  Al estrecharle la mano y mirarle directamente a los ojos una chispa saltó entre ambos.  Fue inconfundible. A partir de ese instante todo cuánto hizo para evitarle fue en vano.  Se sentía sucia, traidora y culpable porque él la atraía.  Pensar en su marido y su hijo le daba fuerzas para alejarse pero cada vez que lo tenía delante, su corazón, contra su voluntad, latía desbocado y luego, cuando se quedaba de nuevo a solas, se tenía que esforzar para serenarse.  Cómo podía ocurrirle algo así, si ella quería a su marido.  Por qué.  Por qué tenía que sentirse así. No quería tener esos sentimientos y esas reacciones.  Tenía mucho miedo de destrozar a su familia, de perder todo cuánto había construido.  Sentía que su vida entera estaba en juego y deseaba con todas sus fuerzas que nada ocurriera y volver a vivir en paz,  pero pese a todo, cuando él estaba cerca, era como si ella saliera de ella misma, dejando lugar únicamente  a su "yo" más instintivo que se sentía arrastrado hacia él, por una fuerza irresistible. La situación la tenía todo el tiempo "atacada" de los nervios hasta que una tarde, por circunstancias de la vida, se quedó a solas con él, y cuando sin pretenderlo y sin saber cómo acabaron enlazando sus manos...  ya no hubo marcha atrás.