jueves, 16 de mayo de 2013

PERCENTIL 50

Antes de empezar a despotricar sobre el asunto que me ronda por la cabeza, voy a describirme un poco físicamente porque considero que viene a cuento sobre lo que posteriormente relataré:  mujer, edad 34 años, estatura 173cm, peso 61,9kgs (con frecuencia y sin hacerme ni pizca de gracia aumento a los 62,..), cabello rubio largo (y lacio para mi pesar), piel muy clara y... pecosa.

Dada mi estatura es lo más natural del mundo que mis hijos vayan a ser altos ¿no?.  De hecho ya lo son.  A sus entrañables diecisiete meses puedo afirmar que son de los niños más altos del parque.  ¿Y qué? os preguntaréis;  pues nada.  Que empiezo a estar un poco cansada de los comentarios de otras mamás y abuelas (más éstas últimas, la verdad...) acerca "lo grandes que son".  De verdad, (y ahora sí, empiezo a despotricar cual madre coraje que soy, que yo como la Belén Esteban:"por mis hijos ¡ ma-to ! ¿me entiendes? ;-)  ).  

A ver si soy capaz de hacerme entender.  No es que me moleste que me digan "ay qué grandes que están".  Lo que me molesta es que determinadas personas no sólo me lo dicen cada día, si no que además que en ocasiones utilizan adjetivos que no terminan de agradarme.  Enormes, grandullones... ¡Oiga no se pase! diría yo. ¡ Que el suyo es un retaco y yo no digo nada!.  Quizás penséis que exagero.  Que me molesto sin razón.  Yo también lo pensaba, sí, hasta que en dos ocasiones, a dos de estas personas a las que he constestado que sus niñas eran más pequeñas (de tamaño) me han ¡apuntado con el dedo! y moviéndolo de un lado a otro con una sonrisa en su cara de AUTOSUFICIENCIA me han dicho "¡No, no, no! mi niña está en el percentil 50 ".  Ale.  Tócate la figa.  Que rabia me ha dado en las dos ocasiones.  Rabia causada por ese gesto triunfal en sus caras.  Cómo si el hecho de que un niño cuya estatura se sitúa en el percentil 50 fuera mejor que otro cuya estatura no se encuentre en dicha ubicación.  Y encima es mentira.  Porque las mamás de las niñas en cuestión ya me dijeron que sus hijas  estaban en el percentil más bajo... ????. Todo muy absurdo, lo sé.  Me doy cuenta ahora de lo tonta que soy por irritarme.  Y me doy cuenta también de lo tontas que son ellas con su actitud.  Es más, y ya poniéndome yo también en plan triunfal, podría contestarles con una amplia sonrisa: ¡Ah no! mis niños están muy por encima del percentil 50.  Que ellos del montón no van a ser.  Ale.  Cómete ésa.  Pero va a ser que no.  Prefiero despotricar en mi blog...
No obstante, cabe añadir, que estas personas que me han causado malestar con sus comentarios son dos abuelas cuyos hijos y nueras no son precisamente ejemplares de belleza y atractivo. Más bien están bastante por debajo del percentil 50... Y no hay que olvidar nunca  que la envidia es muy mala....

Las personas son altas, bajas o percentil 50, es decir como la media.
Las personas son delgadas, gordas o percentil 50, es decir, como la media.
Las personas son guapas, feas o percentil 50, es decir, como la media.
Las personas son listas, tontas, o perCentil 50, es decir, como la media.

Yo soy alta.  Tengo amigas altas, bajitas y del montón.  Lo único que me fastidia de mi estatura es el hecho de que coincide al milímetro con la de mi marido, lo cual me impide ponerme tacones.  No me gusta nada estar más alta que él.  Me es indiferente la altura del prójimo, pero creo que nunca jamás tendría una pareja más bajita que yo.  No me gusta.  Aclarado este punto, me gusta ser como soy.  Mis hijos son preciosos y si a alguien "le pica" que sean altos, pues que se rasque.  No pretendan insinuar que ser bajito o del montón es mejor que ser alto porque no.  No es así. Y si tengo que sacar las garras para proteger a mis cachorros pues las sacaré ;-) .

Los niños ven, oyen, sienten y padecen, y que los adultos señalen a niños con el dedo por tal o cuál rasgo físico les enseña a ellos a hacer lo mismo.  Veo niños todos los días, y no todos son preciosos y perfectos pero no por ello le voy a decir a una madre qué gordita está tu niña, ó que feo es tu hijo ó que orejas de soplillo ha sacado el pobre. ¡Ni se me ocurriría!.  Pero hay padres y abuelos que sí.  Y así enseñan a sus hijos a señalar a otros, a establecer diferencias, y también a recelar.
Y repito que si me siento molesta por estos comentarios es simplemente por como se crecen con lo del percentil 50.

Por otro lado, mis niños también han heredado de mí unos preciosos ojos azules (bueno, los míos son bonitos percentil 50;  ellos han superado este percentil con creces jijiji).   Estas personas que tantísima importancia dan a su estatura  me han dicho "que ojos más bonitos tienen los dos" una sola vez.  Suficiente ¿no? pues con lo otro igual.  Una vez basta.  Todos los días convierte el comentario o la observación en impertinencia.

Y tras escribir este post me recrimino a mí misma.  ¡Si estoy orgullosísima!.  ¡Si son preciosísimos! ¿que me importa a mí lo que digan? ... pues me importa porque son mis hijos.  Si no los defiende su mamá ¿quién los va a defender? ... pues eso, que ¡¡ aquí estoy yo!! Preparada para enfrentarme a las superabuelas del parque .... qué cosas...

sábado, 4 de mayo de 2013

LA EXPULSIÓN DE ARGI

Argi ya no está en la casa de Guadalix;  el jueves por la noche fue expulsada del programa a causa de su broma acerca de ETA.  Me dio mucha pena, la verdad.  Nominada en numerosas ocasiones por sus compañeros y salvada por la audiencia, Argi era una de mis favoritas y lo cierto es que tenía muchas posibilidades de ganar el concurso y con ello el maletín de los trescientos mil euros.  La causa de que fuera una de mis favoritas es simplemente la veía muy bonachona.  Y la sigo viendo.  La creo cuando la veo arrepentida y pidiendo perdón por una broma hecha a sus compañeras que a causado polémica fuera y dolor en aquéllos directamente afectados por el terrorismo.  Para el que no sepa de qué va esto, pues hablo de Gran Hermano 14, y de la concursante que el otro día mientras hablaban ella y unas compañeras acerca de manifestaciones a las que habían acudido se le ocurrió decir en broma que: "yo sólo he ido a una, a la de que vuelva ETA".  Acto seguido y ante el estupor de sus compañeras, se apresuró a aclarar que iba de broma y que no era cierto.  Pero las palabras ya habían salido de sus labios y en este caso no se las lleva el viento.  Expulsión disciplinaria ha sido la consecuencia de su imprudente broma.  No me cabe duda de que la muchacha, bilbaina de veinte años, se siente avergonzada por lo sucedido.  La verdad es que se debe de sentir fatal.  Menudo marrón.  Y encima sin ser cierto lo dicho.  Boca-chancla que diría mi hermana.  
Bromas de mal gusto, hablar de más sin ser consciente de lo que se está diciendo y hacer uso del humor negro es algo muy habitual, pero en según que escenarios,  como que no. 
 Me viene a la cabeza aquélla frase que pronunció un alto cargo  hace no mucho y que decía algo así como que "Las leyes son como las mujeres, están hechas para violarlas".  También lo dijo en broma.  Jose Manuel Castelao Bragaña,  presidente del Consejo General de la Ciudadanía en el Exterior;   tuvo que renunciar al cargo.  El precio de su imprudencia.  
Expulsada de los Juegos Olímpicos de Londres el pasado año fue la atleta griega que publicó en su cuenta de twitter el siguiente comentario racista: "Con tantos africanos en Grecia los mosquitos del Nilo al menos tendrán comida casera!!!" se refería a un virus proveniente del Nilo que en Grecia había causado un muerto y varios infectados.  Ésta última a mí pena no me dio ninguna pena porque al parecer no lo escribió lo que se dice en broma, si no que la chica es racista sin más.
¿Medidas excesivas por comentarios fuera de lugar? puede.  ¿Trivializar mediante bromas sobre asuntos de suma gravedad? quién más, quién menos lo ha hecho alguna vez.  Pero obviamente no es lo mismo decir algo en tu casa con tu gente que en un medio de comunicación.  
Y ahora que finalizo me viene a la cabeza una película que siempre  arrasa en las taquillas españolas: TORRENTE.  No recuerdo ahora si es en la dos ó en la tres, donde determinadas escenas bien podían herir  la sensibilidad de la audiencia.  En una si no recuerdo mal, Torrente abusa (o viola) a una yonqui que está inconsciente.  En otra escena se parodia el ataque terrorista a las torres gemelas.  La sala entera (o casi) estalló en carcajadas.   Sé que no es lo mismo una película de risa que el tema en cuestión pero algo en común si que tienen y es que en ambos casos se trivializa sobre temas graves.   
Es fácil meter la pata hablando más de lo debido y bromeando sobre lo que no se debe.  Las imprudencias se pagan y aunque en este caso Argi me parece una chica estupenda, puedo entender que haya sido expulsada.  Para aprender, perder.  

martes, 30 de abril de 2013

DE HOMBRES Y MUJERES...

No sé si soy machista, romántica, pudorosa ó antigua.  Antigua... jajaja.  De ser antigua me acusó recientemente una buena amiga mía cuando tras contarme que su hermano lo había dejado con la novia y que lo llevaba bastante bien porque al final de la relación estaba muy agobiado, exclamé un jovial "pues si él está bien eso es lo que importa;  que disfrute de la vida;  además él es un hombre..."  Buenooo.... a mi amiga le cambió la cara y protestó frunciendo el ceño: ¿Y qué que sea un hombre? ¿que si fuera una mujer no podría disfrutar?.  Yo me reí y contesté algo así como que no es lo mismo.  Que si en vez de su hermano fuera su hermana la que se quedara sin pareja sería más triste.  "¡Mira que eres antigua!" exclamó con el ceño aún más fruncido.  Y yo entonces reí a carcajadas.

Otra anécdota de la misma índole tuvo lugar hace poco en una trivial conversación con mi pareja.  Le pregunté por una compañera suya de trabajo que se divorció hace un par de años.   La chica lo pasó mal en su momento pero ahora ya lo tiene superado.  Bueno, el caso es que la respuesta a mi pregunta fue que ella ahora está bien;  que sale mucho de fiesta y que le gusta ligar.  Yo solté un compasivo "pobrecilla" y mi pareja me miró  y me espetó con perplejidad: "¿cómo que pobrecilla?  ....  pero si ella está bien;  está disfrutando ahora que puede".  Pues vale.  Pero yo seguí sintiendo una singular lástima hacia ella.  Lástima aparentemente injustificada;   O no.

Soltería, ligoteo, la vida de la noche.... no sé, no sé.  ¿Es machismo pensar que un hombre puede vivir la sotería felizmente conociendo a distintas mujeres y disfrutando de su sexualidad de una manera liberal pero que si eso mismo lo hace una mujer lo que inspira es lástima?  ¿Puede una mujer gozar del sexo sin amor con diferentes hombres y no sentirse sucia ó sola?  A lo mejor sí soy antigua por pensar que una mujer necesita a un hombre a su lado.  Estabilidad. O quizás lo que soy es feminista y por eso atribuyo a la mujer más profundidad y más sentimiento que al hombre.  Desde luego lo que sí tengo muy claro es que hombres y mujeres no somos iguales.  No sentimos igual ni vivimos la vida igual.  No.  Y en este tema en concreto, el de la soltería, las diferencias a la hora de vivirla estoy segura de que son abismales - bueno,habrán excepciones ;-) -.  
Pienso en mi, en mis hermanas, en mis amigas, en mis conocidas y en mujeres en general que están felizmente emparejadas, y pienso que si se vieran solas de nuevo, quizá por sus circunstancias pudieran sentirse aliviadas al principio - en los casos en los que son ellas las que están cansadas de sus parejeas-  pero a la larga - y no muy a largo plazo-  la soltería acabaría siendo la búsqueda del amor.  La búsqueda de una pareja estable.  Y el disfrutar de la sexualidad no tardaría en dejar lágrimas en la almohada por esos amantes que no son el amor buscado.  Creo que las mujeres somos así.  En cambio los hombres no creo que sean así. Pero si la mayoría de las veces son ellos los que "luego no llaman"...  Ellos seguro que sí que disfrutan.  Sin ataduras, sin remordimientos, sin lágrimas.  Pues eso,  lo que le dije a mi amiga.  ¿Que está de nuevo soltero?, pues que disfrute, que a fin de cuentas, él es un hombre.  Seré machista ó antigua, pero es muy posible que lleve razón... ¿ó no?

P.D.:  El día que dejemos de creer que necesitamos a un hombre a nuestro lado serán ellos los que derramen lágrimas.  Jajajaja....

viernes, 5 de abril de 2013

DOS FINALES PARA ASTRID

FINAL Nº1

Cuando Astrid se dejó arrastrar por la fuerza de la pasión creyó perder el control de su vida.  De su persona.  Su vida tal y como la conocía dejó de existir porque lo que empezó siendo una fuerte atracción se acabó convirtiendo en un intenso amor.  Un amor puro sobre el que su vida giraba pero que muy a su pesar estaba tristemente condenado a su fin.  Astrid tuvo que elegir entre su felicidad y la de su familia y eligió la de ésta última.  Eligió no hacer daño a su familia.  Eligió que su hijo se criara dentro del seno de una familia estable y feliz y por eso se alejó de él.  A él lo olvidaría.  El tiempo todo lo cura y con el paso del mismo todo volvería a ser como antes.  Esos pensamientos esperanzadores la empujaron a tomar su decisión.

Ya han transcurrido dos años desde aquel desliz y ahora Astrid es una mujer tranquila y feliz.  Su familia está bien;  a salvo.  Aunque disfruta de una agradable calma interior, no todo es exactamente como antes.  Ahora quiere a su marido de una manera diferente.  El amor que siente hacia él  es más fraternal que romántico.  No obstante, sabe que es su compañero en la vida, el que ella ha elegido y le da todo cuánto él necesita.  Es lo que ha elegido y no se arrepiente.  Se siente satisfecha.  
Pero en secreto, cuando se mete en la cama por las noches y apaga la luz, sus pensamientos evocan sentimientos de aquel amor que no pudo ser.  El encanta mimar esos sentimientos.... y con ellos se queda dormida:  sonriendo a los sueños secretos que yacen en su corazón.

FINAL Nº2

Dejar a su marido ha sido la decisión más difícil que ha tomado Astrid en su vida pero la realidad es que no le quedaba otra opción.  Locamente enamorada, ha actuado de la única manera que sabe hacer:  dejándose llevar por dónde su corazón la guíe.  Al principio intentó con todas sus fuerzas alejarse de él y permanecer junto a su marido, pero vivir así era un tormento.  El amor que sentía era muy fuerte y necesitaba estar a su lado.  Le dolía en el alma el dolor que íba a causar, tanto a su marido como a su querido hijito, pero tenía que hacerlo.  Así lo sentía en lo más profundo de su ser.  Pensar en la cantidad de hijos de padres divorciados que habían salido adelante la alentaba.  Ella ayudaría a su hijito.  Con todo el amor del mundo su niño lo superaría y llevaría una vida normal.  Y su pobre marido más tarde ó más pronto reharía su vida.  De eso estaba segura.  Todos lo hacían.  Y así, con la esperanza de que todo se arreglaría,  Astrid tomó su decisión y aunque fue muy duro, dio el gran paso.

La vida no es un cuento de hadas, y como me dijo mi querida amiga Uma en un comentario, "el libro de la vida no se escribe hasta la muerte".  Una gran verdad.  No podemos dar nada por sentado.  Nunca.
Astrid lo tenía todo.  Su vida soñada.  Y de repente un día todo cambió.  Astrid estaba destinada a que un amor repudiara a otro amor, porque cuando de sentimientos se trata la razón se nubla y es el corazón el que manda.  Aunque no es menos cierto también, que muchas otras veces otros sentimientos como la culpabilidad, la responsabilidad, el miedo y una gran fuerza de voluntad oponen férrea resistencia al corazón y logran esconder ese amor en lo más profundo del alma, donde permanece guardado, intacto, vivo y secreto.





martes, 26 de marzo de 2013

MIS MELLIZOS, MI VIDA

Nunca he tenido miedo a morir;  respeto sí, pero miedo no.  Al pensar en la posibilidad de que a mí me llegara la hora sentía mucha tristeza por mis seres queridos;  por la pena que mi adiós les causaría.  Por mí no sentía tristeza.  Más bien sentía que dejar este mundo sería algo natural, y que si  tenía que hacerlo antes de lo normalmente esperado, pues que así fuera. Mientras la vida  dura, vivir está muy bien y ganas de que termine no tenía,  pero miedo al final tampoco. Esa era mi filosofía respecto a mi condición de mortal.  Era.  Ahora ya no lo es.  Mis mellizos han llenado de tal modo mi vida, que experimento por primera vez  temor a la muerte.  Quiero vivir.  Con todas mis fuerzas.  Quiero criar a mis niños y disfrutar con ellos de esta vida que a veces es maravillosa y otras veces es todo lo contrario, pero que con ellos ya no es lo que era.
Desde siempre he sentido deseos de ser madre, y hasta ver cumplido mi sueño, lo he tenido que desear mucho, mucho, mucho.  Tal vez por eso no me daba miedo irme de aquí. Porque estaba incompleta ;  me faltaban ellos.    Ahora que los tengo,  más que nunca quiero estar aquí.  Con ellos.  Por ellos y para ellos.  Mis hijos. Hijos, hijos, hijos... aún hay momentos en que me digo a mí misma "Que sí, que son míos.  Mis chiquitines.".  Es una sensación increíble.  Gracias, gracias, gracias.  Me siento inmensamente agradecida y a la vez temerosa.  Prudente.  Por eso cuando algún paisano me dice por la calle eso de "que Dios te de salud para poder criarlos" me aferro al pensamiento de "Sí por favor".  Y es al escuchar esas palabras, y al desear estar con mis niños, cuando soy consciente tanto de lo viva que estoy como de lo mortal que soy. Y entonces, repentinamente siento un temor y un respeto hacia la muerte que me hace comprender las ganas que tengo de vivir.  Digo yo que serán  beneficios de la maternidad.
   
¿Y las ganas de hacer cosas qué?.  Nunca antes había tenido tantas ganas de llevar a cabo proyectos como ahora.  Siento un montón de curiosidades y cada dos por tres me inunda el entusiasmo hacia alguna idea que se me pasa por la cabeza... ¡ pero si no tengo tiempo! exclamo ...  y entonces me cabreo.  Eso de querer y no poder lo llevo muy mal.  El otro día se lo comentaba a mi hermana.  No entendía porque es ahora que no puedo cuando me surgen inquietudes creativas y no antes,  cuando tenía todo el tiempo del mundo.  "Porque ahora eres feliz y tienes ganas de vivir y de hacerlo todo.".  Tiene razón.  Necesitaba ser madre y ahora que lo soy, puedo ser por fin yo misma.    Se dice que "parir embellece y criar envejece", y será verdad, pero también lo es que a mí mis niños me han llenado de energía.  Han despertado intereses por largo tiempo adormecidos y cada día me siento mejor, con más fuerza espiritual y más segura de mi misma de lo que nunca me he sentido.   Eso serán también beneficios maternidad.

Hace unos años, en una conversación entre amigas, siendo éstas, una madre de un hijo adolescente y dos mujeres caminando hacia la maternidad, decían con total convicción, que las mujeres que no querían tener hijos eran unas egoístas porque solo pensaban en ellas mismas.  En su opinión, una madre se sacrifica por sus hijos, lo da todo por ellos y tiene que renunciar a muchas cosas por ellos.  La mujer que no quiere tener hijos es porque solo piensa en sí misma.  En su propio placer.  Personalmente, ni aquél día en el que yo soñaba con ser mamá, ni hoy, que ya lo soy de unos preciosos mellizos que no paran ni un segundo, estoy de acuerdo con ellas. Yo pienso que cada mujer ha de perseguir sus sueños.  ¿Por qué es egoísta la que tiene sueños que no son ser madre?  porque bien mirado, una desea ser madre pensando en sí misma; en su propio placer y en la felicidad que ese hijo le va a ocasionar.  Osea que si hablamos de pensar en una misma, con o sin hijos somos todas egoistas, que a fin de cuentas una no tiene hijos pensando en poblar el planeta;  una tiene hijos para una misma; para ser feliz.  El sacrificio y la falta de tiempo son inherentes a la maternidad porque una vez eres madre pasas a un segundo lugar ya que tu pequeño es lo más importante, lo que más quieres y lo que da sentido a la vida que tú querías.  Es tu sueño hecho realidad. Y es y será siempre él antes que tú porque para eso es tu hijo.
A veces no comprendo  que se presuma  de la maternidad como si las madres fuéramos mártires sacrificadas en la entrega a nuestros hijos.  ... ¿cómo no nos vamos a entregar a ellos si son trocitos de nosotras mismas? es lo más natural del mundo.  Ellos, los chiquitines e indefensos niños no han pedido nacer, así que solo falta que les culpemos del tiempo que nos ocupa atender a sus necesidades o que nos sintamos sacrificadas cuando ellos son nuestro mayor regalo en esta vida.   Que no somos heroínas;  somos madres.  Agradecimiento;  agradecimiento siempre. En mi camino hacia la maternidad, aprendí  que no íba a sacrificar placeres por ser mamá, si no que los habría  si no tenía hijos.  No pretendo ser crítica con aquéllas que abanderan su maternidad, solo defiendo el hecho de que ser madre no es ser sacrificada, sino más bien todo lo contrario.  Y defiendo también, que no querer ser madre es tan lícito como el querer serlo, y el adjetivo egoísta es perfectamente apto para ambos casos, o igual no lo en en ninguno de los dos.

La maternidad no es cómo la había imaginado... bueno, puntualizo:  la maternidad es más ó menos cómo la había imaginado.  Un inmenso amor a los hijos que cada día aumenta y aumenta y solo deseas que ellos estén bien.  La crianza es lo que no se asemeja a cómo yo la había imaginado.  Es agotador y estresante. En mi defensa diré que yo no había cuidado en toda mi vida a un niño... y claro, me llegaron dos a la vez y fue y es desbordante a la vez que  maravilloso.  Son mi vida.  No cambiaría nada de lo vivido.  Es más, ha pasado el tiempo tan rápido que muchas veces me siento nostálgica y tengo ese recurrente pensamiento que seguro a toda mamá se le aparece de vez en cuanto y que es el de "volvería a vivirlo todo otra vez".  Es así.

Concluyendo que es gerundio:   cada cual sabe lo que necesita para vivir en paz y ser feliz y a cubrir esas necesidades es hacia dónde cada cual  debe encaminar sus pasos.   A eso se le llama vivir.

miércoles, 20 de marzo de 2013

MUJER, BELLEZA... PORQUE YO LO VALGO.

Esta mañana, después de recoger la ropa que había tendida, la he plegado y la he guardado en sus respectivos cajones del armario.  Al abrir el cajón de la ropa de trabajo de mi marido. la visión de un amasijo de pantalones y sweaters me ha hecho torcer el gesto.  "Qué desastre", he pensado al tiempo que lo he sacado todo para doblarlo y colocarlo correctamente.  "Esto es otra cosa", me he dicho al contemplar satisfecha la ropa ordenada debidamente.   Unos minutos más tarde, se ha repetido la misma secuencia, pero con el tendedero de las toallas.   Para no perder la costumbre, la toalla de ducha de mi marido, colgaba de cualquier manera dándole un aspecto desastrado que de manera automática me he ocupado de modificar.  "Ya está", me he dicho aliviada.  La pulcritud y el orden son cualidades indispensables para la armonía en una casa. Impepinable. Aún resuenan en mi cabeza las sabias palabras que me dijo una buena amiga cuando me vine a vivir aquí:  "tú siempre tienes que tener la cama hecha y la cocina recogida;   hecho eso, ya puedes tener visitas; la casa está presentable".  Cuánta razón tiene.  En la casa es más importante el orden que la limpieza  en sí misma.  Lo mismo ocurre con nuestra propia imagen.  Me resulta escandalosa la dejadez de muchas mujeres en cuánto a su aspecto físico.  Está claro que no podemos pretender ser perfectas físicamente como las divinas "Mujeres Desesperadas".  Cada una es como es, pero el aseo, el dedicarse un mínimo de atención es absolutamente necesario para mantener nuestra armonía personal.  Y la realidad es que hay por ahí algunas especímenes que a mí por lo menos, me asustan.  Y no exagero que fue ayer mismo, cuando estaba en la cola del supermercado y  una mujer me dio un susto de muerte cuando se dirigió a mí de sopetón, con un espeluznante mostacho que acaparó totalmente mi atención.  Puaj!!  Un poco de amor propio, por favor.  
Ó si no aquélla compañera de trabajo que cuando me echaba yo crema en las manos, me la pidió porque decía que las suyas estaban muy resecas... "uy, pero si esta la venden en el Mercadona" exclamó la susodicha al coger el tubo;  "mira cómo las tengo..."...Increíble.  Creo que cuando le ví las manos solté un grito de horror.  Qué manos mas secas.  Qué grima.  Según ella es que se le olvidaba siempre.  Ups.  Si le debían de escocer, de tan cortadas que las tenía.  Tan joven y tan dejada.  Jamás he tenido yo las manos tan descuidadas y mira que a veces llevo las uñas fatal, pero muchacha... si la propia piel pide ser hidratada.
Tengo una amiga a la que le ocurre algo parecido. Como nunca se pone body-milk, en verano cuando lleva las piernas al aire, tiene la piel tan seca que cada vez que se rasca se le queda toda la pierna con los "rallajos" blancos.  Precioso.  Cuando le pregunté que por qué no se ponía crema después de ducharse me contestó que porque le daba pereza, pero que sí, que se tenía que poner.  Que esa noche se empezaba a poner.  Pobrecilla.  A lo mejor mis ojos desorbitados ante los "rallajos" en sus piernas  la avergonzaron... ¡mejor! jajaja. Así que se ponga las pilas.  
Y yo misma, que muchas veces salgo de casa  escopeteada y ni me arreglo el pelo (¡ni el flequillo!) ni me pinto los labios (algo sagrado para mí), y cuando accidentalmente en algún comercio me encuentro con mi imagen reflejada en algún espejo me aparto espantada. Arrrrggg!!! que me pondrían en la"Cuore". Qué careto . Sólo con que me hubiera planchado el flequillo y dado un toque de color a los labios habrían sido suficientes para no espantarme.  Para estar presentable.  Y en tiempo hablo de dos minutos.  Dejadez. No hay otra excusa.  Una no se descuida y abandona por falta de tiempo;  lo hace por dejadez.  Por falta de voluntad.  Y digo yo que a mí ¿qué me importa si la una se deja el mostacho, o la piel escamada o se engorda y engorda y engorda?  ellas mismas ¿no?.  Pues nada;  no me importa y no es asunto mío, pero al igual que hay unas reglas para mantener el orden en el hogar, hay un mínimo de cuidado que toda mujer se debe aplicar. Mujer y belleza casan desde tiempos inmemoriales.  Es de ser mujer el defender la femineidad y es propio de mujeres el  embellecerse, el acicalarse y el mirarse en los espejos para cerciorarse de que todo está dónde tiene que estar.  Una mujer no debe ir por la vida echa un adefesio por voluntad propia y la verdad es que me sorprende por ejemplo la mujer del mostacho;  me sorprende que no se horrorice al verse en el espejo, porque yo no tardaría ni un minuto en quitármelo.  En fin.  Que es lo que siempre se ha dicho.  "Fulanita se casó, tuvo hijos y se dejó, con lo que empezó a engordar, no se arreglaba, y la pobre con treinta años y aparentaba cincuenta;  ay,  con lo mona que era antes...".  Pues bueno.  Yo abogo por lo contrario.  Cuidarme, tener siempre la mejor apariencia e ir cumpliendo años con dignidad, orgullosa de ser mujer y disfrutando de mi feminidad. Ser mujer y dejarse deteriorar no es de ser mujer.  Y en el fondo, la mujer que se descuida ni está contenta ni lo está el que con ella tiene que estar. Pero, una misma...    

miércoles, 13 de marzo de 2013

LA BUENA NUEVA - PARTE II

Necesito desahogarme.  A veces vivo situaciones en las que estallaría y plantaría cara a personas que sin comerlo ni beberlo, dejan caer sobre mi cabeza un jarro de agua fría, con sus desplantes o con su mala leche.  Me da mucha rabia que esta gente de la que hablo consiga hacerme sentir mal.  Rabia más contra mí misma que contra ellos.  Ojalá tuviera un escudo de frialdad y que no me importaran nada.  Lo que me ha pasado hoy y que me lleva a escribir estas líneas de desahogo es que cuando he ido a comer a casa de un familiar y me he sentado junto a una allegada en el sofá con los niños, ésta ni se ha dignado a mirarlos.  Joder.  Me he quedado estupefacta.  Nunca ha sido demasiado cariñosa con ellos, pero es que hoy se ha llevado la palma de la indiferencia.  Que no nos vemos mucho, pero hasta que me quedé embarazada siempre nos que nos veíamos congeniábamos bastante bien y nos teníamos cariño... Me siento mal.  Sólo tengo ganas de llorar.

AL DÍA SIGUIENTE

Vuelvo de nuevo a escribir, ahora ya mucho más tranquila.  En caliente, se magnifican las situaciones, ó no.  O igual en caliente las cosas se sienten como  como son, y con el paso de las horas y los días, va menguando nuestro malestar y les vamos quitando importancia.  Verdaderamente, puede que me moleste más mi propia reacción, que el desprecio que hizo la susodicha.  Me molesta mi reacción porque lo cierto es que no debería de afectarme tanto.  Soy ese tipo de personas a las que la opinión y comentarios de los demás afecta considerablemente. Demasiado, para ser exactos, que me llega a quitar el sueño.   Y eso es una gran debilidad.  Pero bueno, lucho contra ello,  lo que viene a ser un constante combate entre los agobios que me entran a causa de mi impotencia frente a estas situaciones y mis pensamientos positivos, que se ocupan poco a poco de ir aplacando mi cólera. 
Hace poco escribí un post titulado "La Buena Nueva", que trataba de las reacciones de distintos familiares ante la noticia de un embarazo.  Contaba, que la noticia que era  "a todas luces positiva" no a todos alegraba y sin darme cuenta empleé un tono crítico hacia las que no lo celebraban.  El comentario de mi querido amigo X,  autor del fantástico blog "atlantis2050.blogspot.com"   diciéndome que la noticia sólo era "positiva a todas luces" para la madre y  que los demás podían o no alegrarse ó no,  según sus circunstancias personales, me caló hondo.  La verdad es que pasé varios días dándole vueltas al tema.  Me dí cuenta de que por algún motivo,  en muchos momentos  de mi vida, mi moral se siente obligada a alegrarse por los demás cuando en lo que a mí persona se refiere, no me causa ninguna alegría. A veces ha sido al contrario.  Buenas nuevas ajenas me han hecho sentirme desgraciada.   Por eso el tono del relato podía resultar crítico;  Porque, cuando yo no me he alegrado de buenas nuevas ajenas a causa de mi situación personal, me he sentido mal conmigo misma.  He intentado obligarme a alegrarme y al resultarme imposible he seguido incómoda. Culpable.  Qué tonta.  X tiene toda la razón.  Las cosas buenas alegran la vida a quien   le suceden;  Los demás no tenemos por qué experimentar alegría.  Eso no quita poner  buena cara    ante quien nos está contando algo bueno que en su vida ha acontecido.  No se trata de ser falsa, si no de ser cortés. Una cosa no quita la otra.  Relaciono todo esto con lo sucedido ayer. Como conté al principio, me llevaba bien con ella pero noté cambios al quedarme embarazada. Cuando la telefoneé para darle la noticia no demostró alegría.  Más bien un débil "Ahh.. enhorabuena..." y al añadir contrariada que llevaba dos, ella se limitó a soltar otro apagado "Ahhh...".  En fin.  Me molestó.  Ella ya era madre y aunque llevaba tiempo buscando el segundo, yo llevaba mucho más y ella sabía lo mal que lo había pasado.  Pero bueno;  me voy a aplicar la lección aprendida, y recordando las palabras de X, la noticia era positiva para mi.  Era mi vida la que iba a cambiar, no la suya.  Ella no se alegró y no se esforzó en mostrar algo que no sentía.  Duele, pero no se puede hacer nada al respecto.  Pero lo de ayer con los niños es diferente;   Cierto que nos vemos poco,  pero yo siempre he tenido cariño y sonrisas para su hija.  Y de corazón, que la niña es un amor. De hecho, prueba de ello  es que cada vez que me ve, viene corriendo a darme un abrazo.  Digo yo que será porque se siente querida ¿no?.  Pues bien, mis hijos también son dos amores;  para mí lo más grande y maravilloso de esta vida, y si ella muestra indiferencia hacia ellos hasta el punto de ignorarlos me duele.  Me enfurece.  Y  qué queréis que os diga... que mis niños tienen quince meses... que para mí no hay excusa. Que debería darle vergüenza.  Sinceramente, cuando estaba allí, sentada a su lado en el sofá con mi niña sentada entre las  dos y mi niño de pie apoyándose en la mesa centro y la tía ésta los ignoraba hablando con el resto y sin siguiera mirarlos un momento,   lo único que pensaba yo es "mira que eres gilipollas...  desgraciada diles algo...".   Siento insultar pero esto es lo que hay.  Sea cuál sea su situación,  para mí, no existe excusa que justifique el desprecio que les hizo. Mis preciosos niños.  Anda y que le den.  No la necesitamos para nada.
En fin;  que voy a ir terminando. Aunque "la allegada" no se alegrara de mi embarazo, hay ocasiones en la vida en las que hay que echar mano de la hipocresía y fingir un poco.  Eso es ser políticamente correcto.  No cuesta mucho y así la otra persona se siente querida y en armonía.  Todos lo hacemos.  Forma parte de nuestra civilización.  Igualmente, si estás frente a alguien que sufre por cualquier desventura no es necesario que te extiendas demasiado al contarle tu buena suerte.  Simplemente por respeto.  Y sobre el asunto de mis niños... pues si los ignoró a propósito  es una gilipollas.   Y si fue inconscientemente..  con el tiempo se verá...