Hoy he tenido una pequeña discusión con una amiga. Una amiga suya se ha separado recientemente y tiene un bebé de pocos meses. Al parecer con su pareja se llevaba muy mal, y él la trata con agresividad verbal. Vamos, que se chillaban e insultában o por lo menos él a ella (la versión de él no la tenemos). Mi amiga se refiere a él como el maltratador, y le cae fatal, pero que conste que no le ha puesto nunca la mano encima, solo que ambos tienen carácteres fuertes y en sus discusiones se pasaban. El quid de la cuestión es que la mujer no pone oposición en que el marido vaya a ver al bebé, y mi amiga opina que no debería dejarle porque no se lo merece. ¿No se lo merece?... es el padre con lo cual dejando a un lado las desavencias de la pareja, el hombre derechos tiene.
Una conocida mía se ha separado hace poco y tiene un hijo de dos años. Con el padre de su hijo mantiene una relación cordial, y palabras de ella, puede ver a su hijo cuando quiera. Mientras se lleven bien, podrá ver a su hijo con asiduidad, pero como la cosa cambie y se lleven mal, que se olvide.
En ocasiones las mujeres consideramos que los hijos son solo de las mujeres, y que los podemos utilizar como armas arrojadizas contra los hombres; algo así como que yo soy la madre, y por lo tanto tengo el poder y si me da la gana, no ves a tu hijo... De hecho, he oído hablar así a mujeres que todavía no son madres, pero que tienen clarísimo que el día que lo sean, "si sus maridos se ponen tontos" que se preparen. Que no verán a sus hijos. Hablar así cuando aún no se han concebido esos hijos me parece lamentable.
Yo espero ser madre algún día, y si cuando eso suceda, las cosas cambiaran y empezara a llevarme mal con mi marido por los motivos que fueran, me gustaría seguir pensando como ahora y defender los derechos de él permitiéndole ver a su hijo. Que me deje de querer a mí no significa que deje de querer a su hijo. Y que yo deje de quererle a él, no significa que mi hijo deje de ser también suyo. No debe ser una cuestión de poder, o de tratar de hacer daño al otro, si no, de tratar de hacer las cosas lo mejor posible y pensar sobre todo en ese niño que no tiene culpa de nada, y que tiene derecho a recibir el cariño de ambos progenitores. No obstante, sé que escribo desde la ignorancia de lo que es ser madre, y desde una situación de pareja buena, que ya me han dicho que "cuando te llevas bien todo es muy bonito, pero del amor al odio hay un paso, y cuando ese paso tiene lugar, todo cambia y no piensas igual". Vale bien, pero insisto, se odia la pareja, no al hijo.