lunes, 14 de febrero de 2011

UN DÍA DE SAN VALENTÍN

Es lunes, es San Valentín y una alicaída y somnolienta Laura dirige sus pasos hacia la oficina. No ha tenido suerte en el amor y este día la hace sentir especialmente vulnerable. Le parece ser la única mujer a la que Cupido no ha alcanzado con sus flechas. Y para colmo de males, arrastra un fin de semana de los que hay que olvidar. El sábado por la noche fue un desmadre total. Embriagada por el alcohol y acosada por su falta de autoestima, una vez más se refugió en unos brazos extraños. Luego, al día siguiente y con una resaca horrible, cuando fue recordando turbiamente pedacitos de la noche anterior se odió a sí misma con fuerza. Odiaba tener rollos de una noche a causa de su desesperación. Pero no dejaba de caer en ellos. Era como una espiral de alcohol, música, soledad, un hombre que te dice las palabras bonitas que quieres oír y la sensación de flotar y dejarse llevar hacia algo que en el fondo sabe no es lo que quiere, pero contra su verdadera voluntad, no rechaza.
Al llegar a la oficina, su compañera ya está encendiendo los ordenadores y la recibe con una sonrisa en la cara, la típica de esas personas satisfechas con sus vidas. Laura también sonríe. Sabe que en unos minutos podrá vaciar sobre la mesa todo su desconsuelo y que las palabras de aliento de su compañera la reconfortarán y se odiará un poco menos.

Pedro es lo que se suele llamar un hombre interesante. Éxito en los negocios, don de gentes y aficionado a diversas actividades de ocio, considera que lleva una vida plena. Está soltero, pero este detalle ni le importa, ni le preocupa. Seduce y se deja seducir por mujeres que tras unas cuántas citas descubre no son lo que él quiere.
Le gustaría compartir su vida con alguien especial, pero ¿que puede hacer él para que llegue?. Pedro vive su día a día poniendo pasión en todo lo que hace y el amor ciertamente no ocupa sus pensamientos. De hecho el día de hoy se le presenta muy complicado y el que hoy sea San Valentín... pues aún no ha caído, la verdad..

Laura y Pedro fueron compañeros de clase cuando eran niños en el colegio. De eso han pasado veinte años, y desde entonces no se han vuelto a ver. Ellos aún no lo saben, claro, pero esta tarde se verán. Se alegrarán mucho al reencontrarse y él la invitara a tomar algo en algún sitio dónde hablarán, reirán y sentirán unas agradables cosquillas en el estómago y una sed de más cuando se despidan con ojos brillantes. Mañana él la llamará y cenarán juntos. Y al día siguiente volverá a llamarla. Y al otro. Porque aunque ellos aún no lo sabrán, el reencuentro que tendrá lugar esta tarde de lunes de San Valentín va a ser el principio de su gran historia de amor. Les ha tocado. Se van a enamorar. Las flechas de Cupido ya están en camino. El amor es así. Llega cuando tiene que llegar y no hay escapatoria. Y claro, nadie quiere escapar de él.

16 comentarios:

Jo Grass dijo...

Precioso, Claire! Has conseguido que visualice toda la historia.
Claro que sí, debemos seguir creyendo en el amor, con todos nuestros sentidos alerta, porque en cualquier momento y, seguramente cuando menos lo esperamos, allí está, a la vuelta de la esquina, escondido en un simple encuentro casual!
Felíz día de San Valentín, bella!

La Queli dijo...

Qué bonito Claire, me ha pasado como a Jo Grass, que he visto pasar toda la película por delante de mis ojos.
Esa ilusión por el amor es lo que nos mantiene vivos. No hay éxito en la vida que nos consuele si no podemos compartirla con nadie.... y esa tremenda desesperación del que no es amado debe de ser horrorosa... menos mal que , como muchas de mis escritoras favoritas, le pones un final feliz a tu historia, incluso mejor, nos dejas por delante una preciosa historia...

Besucos y feliz día del amor!!!

Sandra dijo...

Que bonito, y que cierto, el amor no hay que buscarlo, que él a ti te encontrará..... pero a veces se hace de rogar el muy capullin ;)

Besos.

BET dijo...

Me ha encantado el relato Claire,
que bonito día para que llegue el amor !

¡Besos!

julia dijo...

Qué preciosidad de relato... me ha encantado! Es curioso "empezar" algo el día de San Valentín, no? Se podría decir que el destino es bastante caprichoso, no?

Un besito!

Extrema dijo...

Ha actuado Cupido??
Me encantan estas historias!

Extrema dijo...

Ha actuado Cupido??
Me encantan estas historias!

Pilar dijo...

Bien!!! Que viva el amor!

X dijo...

Y hasta que llega, nótese cómo se lleva mucho mejor siendo Pedro que Laura. Muy bueno. :-)

Uma dijo...

muy bueno Claire y tan cierto como la vida misma!
Me parece que pone muy encima de la mesa la diferencia entre hombres y mujeres, salvo excepciones, nosotras somos las que nos comemos el tarro y ellos no, para acabar haciendo ambos lo que el destino nos dicta!
¿es mejor lo de uno o lo de otra? simplemente es difernete
besos

juan andrés estrelles dijo...

Estoy totalmente de acuerdo. El amor es así todos tenemos nuestro momento. Un bonito relato de los que te hacen pensar. Una visita interesante y entretenida. Nos leemos.

Miguel dijo...

Precioso relato Claire...y muy real.
El amor llega cuando menos te lo esperas , te atrapa sin remisión ya que el corazón vence en muchos casos a la razón.
Te mantiene en una nube , en las alturas...es posible que un dia , tiempo despues, mas dura sea la caida...pero quien piensa en eso, cuando ves a la persona amada y se te hace un nudo en el estómago y te falta el aire y.....
Un beso Claire

Escribir es seducir dijo...

QUE LINDO RELATO OJALÁ EL AMOR LOS ENCUENTRE

SALUDOS

Rebeca dijo...

El amor es imparable incluso para los que huyen de él.

Fibonacci dijo...

me ha encantado tu página...un saludo

David C. dijo...

A mi también quiero que me vuelva a encontrar.