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domingo, 11 de diciembre de 2016

FRASES DE MAMAS DE HOY.

Estaba el otro día en el parque conversando con una mamá mientras  nuestros hijos jugaban en el tobogán, cuando los niños empezaron a pelearse como tantas otras veces.  En esta ocasión, la discusión, gritos y llanto fueron causados porque mi niña le decía a su amiguito que no podía subir al tobogán porque era un niño.  Y el tobogán era para las niñas.  El niño se lo tomó muy, muy a pecho llorando y chillando lleno de pesar. Cuando su mamá le preguntó porque lloraba, él le explicó lo que ocurría y añadió que él quería subir al tobogán.  Y que él quería ser una niña.  Ante esta última declaración la madre no pudo evitar soltar una carcajada al tiempo que contestaba a su hijo con la siguiente frase: 
- "Ay hijo, pues eres un niño ¿que le vamos a hacer?... ahora eres un niño, cuando seas mayor yaaaa..." .PUNTOS SUSPENSIVOS.  No terminó la frase.  Nos miramos y nos echamos a reír. Comentamos lo imposible que era esa frase pronunciada por una madre hace treinta o cuarenta años.  Lo que hemos avanzado para hablar así.  Como ha cambiado la vida desde nuestra infancia.
Me encanta encontrarme con personas de mente abierta y tolerante.  Solo fue una frase,  pero esos puntos suspensivos dejaban  traslucir  libertad e incondicionalidad.  

domingo, 27 de noviembre de 2016

MOMENTOS INOLVIDABLES EN EL ASCENSOR

Entramos los tres en el ascensor; apresurados, que llegamos tarde,  como siempre.  En el reducido espacio nos recibe una vecina con  su hija.  Nos damos los "buenos días" cordialmente y ella se dirige a mi pequeño con un "hola Manolito".  Como Manolito está distraído, yo, su mamá siempre dispuesta, le saco de su ensimismamiento con un "Manolito que te están saludando.  Dile hola".  Mi hijo se gira hacia la vecina y tras mirarla decide meterle la mano por debajo del jersey para tocarle la barriga.   "Qué mano más fría" exclama riendo la vecina... "Manolito eso no se hace" corrijo yo a mi pequeño.  Entretanto mi hija se haya frente a frente con la otra niña. Ambas se miran fijamente. Tienen casi la misma estatura pese a que la otra es tres años más mayor.  De repente a mi hija le pica la nariz y....Aaaachiissss... le estornuda en toda la cara a la otra que permanece impertérrita con su dulce carita  y sus gafas de pasta que la hacen más enternecedora.  "Cariño en la cara no le estornudes" le digo yo al tiempo que la aparto por la barbilla. Mi vecina y yo nos miramos.  Sobran las palabras.  Llega la risa.  La carcajada más bien...Qué momentazos en unos segundos.  Entre risas de verdad salgo del ascensor y nos despedimos: "Qué locura de vida" y mi vecina divertida me dice adiós con la mano porque no puede parar de reir.   Mi hija también se está riendo cuando salimos a la calle.  Me mira con su carita llena de vida y me dice "le he estornudado en la cara, mamá.." y suelta unas  carcajadas. "Si cariño....." y le explico que se tiene que tapar la boca con la mano cuando vaya a estornudar, pero ella aunque atenta sigue regocijándose en su recuerdo del estornudo...
Empezamos bien el día. Con unas risas, claro que sí...

sábado, 2 de marzo de 2013

NELLY LA BORDE

Me cuesta mucho ponerme en la piel de Nelly.  No acabo de "pillarla".  Concederle el beneficio de la duda, sería considerarla ignorante ó inocente en exceso, o como suele decirse de aquéllos que no se enteran, sería afirmar que "le falta un verano".  Considerar el aceptar que habla sin pensar y sin darse cuenta de cuánto daño pueden causar sus palabras sería igualmente concederle el beneficio de la duda.  Pero creo que yo no soy tan benevolente.   Me cuesta no desconfiar .  Me cuesta no creer que lo hace a propósito.  Con intención.  A sabiendas de que lo que dice, va a doler, a molestar y a irritar a su interlocutor.  Creo que Nelly es una persona que se crece con las desgracias ajenas.  Con sus comentarios contribuye a que el pesar de los demás aumente.  Este hecho no deja de sorprenderme, pues hablo de una chica joven, que vive desde hace algunos años en pareja, simpática, guapa... vamos, lo que viene a ser una chica normal y corriente.  Pero borde.  Sí;  quizá es este el adjetivo que mejor describe ese rasgo turbio de su personalidad.  

El otro día me la encontré por la calle e íba ella acompañada de su prima, la recién separada.  La pobre, al parecer lo está pasando mal porque ha sido él el que la ha dejado y ella todavía se aferra a la esperanza de que vuelva.  Bueno, pues como decía, me las encontré por la calle, y tras saludarnos, Nelly se puso a contarnos la sorpresa que le había dado su chico por San Valentín enviándole al trabajo un enorme ramo de rosas rojas.  Qué romántico, sí. Yo, ojo avizor, no tardé en darme cuenta de que la prima se encogía por dentro, y de que Nelly se hinchaba regocijándose en los detalles de la anécdota.  Con sutileza cambié de tema.  No sé.  A lo mejor soy yo, que  tengo demasiada empatía y no puedo hablar de ciertos asuntos si hay alguien delante a quien pueda lastimar, pero hacer alarde de tu suerte en el amor,  cuando tu prima llora precisamente  su mala suerte en el mismo, pues no es lo más apropiado.  

Lo mismo ocurre con su cuñada.  Se lleva bastante bien con ella y a menudo se las ve juntas.  Pues bueno, la cosa es que la cuñada con la suegra se lleva fatal, y en cambio ella se lleva a las mil maravillas, porque se ve que le ha caído en gracia a la buena mujer... pues nada, que sabiendo como sabe perfectamente que para su cuñada el estar en casa de la suegra es un tanto incómodo porque no es  bien recibida, cada vez que tiene ocasión saca a relucir la buena relación que ella sí mantiene, y lo bien acogida e integrada en la familia  que ella sí está.  Creo que cuando Nelly presume de suegra, la cuñada se muerde la lengua. 

Y si no lo que me decía a mí.  Que yo también fui diana de sus dardos envenenados.  Hace unos años, cuando me encontraba anímica y espiritualmente fatal porque no podía quedarme embarazada, cada vez que la veía, no sé cómo ni por qué lo hacía, pero sabiendo cómo estaba yo, siempre se las ingeniaba para decirme que ella no tardaría en tener hijos y que además -añadía para más inri-,  aunque ella no estaba "buscando", se podía quedar en cualquier momento porque los accidentes ocurren y esas cosas pasan "¿si ó no, Claire?" recuerdo que me preguntaba.  Yo, que con ella de mis problemas nunca hablé, sé que sabía lo mío, porque forma parte de un entorno en el que todos lo sabían así que estoy segura de que ella también.  Pero nada.  A ella "plin".  Soltaba sus perlas y se quedaba tan ancha.  Y yo.... jodida.  

Pero bueno, rencor no le guardo, porque verdaderamente me llevo bien con ella, y no es mala persona, pero es ese punto malicioso lo que siempre me descoloca.  Es como si dónde ve una llaga, ella pone el dedo. Sí.  Por eso decía al principio que creo que ella se crece con las desgracias ajenas.  Cuando en ocasiones la veo "lanzar sus pullas" con toda naturalidad me entran ganas de echarme a reír y de preguntarle " pero vamos a ver... ¿como puedes ser tan borde?".  En serio, que siento curiosidad. Porque le admiro el que sea una persona fuerte;  de esas que no se dejan avasallar por nada ni por nadie;  no le afectan las opiniones sobre ella, y ni siquiera le interesan.  Ella va a la suya y punto.  Eso me gusta.  Que no se aflija por nimiedades ni le de importancia a lo que no la tiene, me encanta.  Pero es una borde.  Noto que le gusta tocar el punto débil de las personas que la rodean, y eso ni me gusta ni lo entiendo.  Por eso no me puedo poner en su piel ni saber lo que siente cuando hace eso.  Porque sus intenciones no son transparentes.  Porque seguramente, no es trigo limpio (como dice mi madre y todas las madres).  De todos modos, adrede ó no, no está bien, y creo que en esta vida hay que tener un mínimo de empatía y no decir a los demás lo que no nos gustaría que nos dijeran a nosotros. Tamaña falta de tacto es un gran defecto.  A mí por lo menos, no me gustaría que tras tener un encuentro casual ó no con alguien, mis palabras exaltaran sus miserias .  Borde desde luego no soy, y Nelly para su suerte o su desgracia sí lo es.

martes, 18 de septiembre de 2012

SARA SE HA CAIDO

Al igual que para la mayoría de los mortales, la vida de la pequeña Sara transcurre en una pacífica cotidianidad. Sintiéndose segura en el seno de una familia normal y estable, vive los días con el entusiasmo y la energía propios de una niña de su edad.  Pero como a todos nos ha ocurrido alguna vez, llega un día en apariencia normal, en el que algo sucede y nuestro mundo se tambalea, y nos sentimos inestables y confusos.  Como si camináramos por la cuerda floja.  Algo así es lo que le ha pasado a la pequeña Sara.  A sus cinco añitos corría felizmente por el parque cuando de repente tropezó con algo y cayó de bruces contra el suelo lastimándose la rodilla.  Qué daño se hizo la pobrecita.  Le salía tanta sangre que tuvieron que marcharse rápidamente de allí para llevarla al hospital, donde le cosieron la herida con dos puntos de sutura. Una vez ya tranquila en su casa y pasado el dolor, Sara rememoraba la experiencia vivida.  La caída, la sangre, la posterior carrera hacia urgencias... los puntos, el diploma y las chucherías que le entregaron tras curarla como premio a su encomiable comportamiento.  Y la venda.  La venda era lo mejor de todo.  La venda la tenía fascinada.  Y de recordar pasó a fantasear.  ¿Qué le dirían mañana sus amiguitas en el colegio?  ¿y la profe? ¿como reaccionarían todos cuando se enteraran de lo que le había pasado?... Al pensarlo, Sara sonreía;  por eso cuando su madre le propuso quedarse en casa al día siguiente para recuperarse bien de la herida, Sara negó rotundamente con la cabeza y también a viva voz.  Tenía que ir al cole para que vieran su venda.  
Ya por la noche, cuando se fue a dormir, algo le impedía  conciliar el sueño: la herida.  Le dolía.  Al no sentirse bien, decidió ir a dormir a la cama de sus padres.  Necesitaba sentirse arropada y protegida. Y necesitaba que le dejara de doler.  El dolor la desasosegaba.  Y así, acostada entre su padre y su  madre, su vocecita se escuchó en la oscuridad del dormitorio formulando angustiada la gran pregunta: ¿mamá, cuando va a volver mi vida a la normalidad? 
Normalidad, es normal necesitarla.  Y con cinco años también.

P.d: A los dos días a Sara ya no le dolía la herida y la pequeña venda de su rodilla, ya formaba parte de la normalidad de su vida.

viernes, 6 de mayo de 2011

DISGUSTANDO A LA JEFA

Hace ya bastante tiempo, alguien me dijo que un empleado nunca puede ser amigo de un jefe. Se pueden llevar bien y compartir inquietudes e incluso pasar juntos tiempo de ocio, esta relación siempre estará desequilibrada pues el jefe siempre estará por encima del empleado y si en un momento dado surge la discordia, el jefe ocupará su rol en toda su intensidad.

Mi amiga Laura trabaja de dependienta en una pequeña zapatería de barrio. Con su jefa siempre ha mantenido una relación sobria y respetuosa y lo cierto es que prácticamente no se ven las caras pues Laura siempre está sola en la tienda. Laura trabaja de lunes a viernes, cuarenta horas semanales y los sábados por la mañana echa cuatro horitas más, que aunque son voluntarias (por decirlo de alguna manera), son necesarias para que su sueldo sea menos pésimo. Aún echando esas cuatro horas cada sábado, Laura no llega a ser mileurista.

Laura nunca ha estado de baja, ni se ha ausentado de su puesto de trabajo sin justificación previa. Laura es una trabajadora competente, que cumple su horario de trabajo y las funciones propias del mismo y por las que recibe su salario cada mes. No obstante, la jefa de Laura está muy disgustada con ella. No está contenta con su comportamiento de estos últimos días y se lo ha hecho saber. El motivo del disgusto es que debido a que Laura se casa la próxima semana, en un par de ocasiones, le ha pedido poder salir antes de trabajar (concretamente una hora y media un día, y tres cuartos de hora otro día) para poder acudir a las pertinentes pruebas de su vestido de novia. La jefa no entiende por qué ha de salir antes esas horas, ya que al parecer, cuando ella se casó no necesitó ausentarse en ningún momento de su puesto de trabajo. Se supo organizar. Y para colmo de males, el sábado pasado se celebraba la despedida de soltera de Laura, y unos días antes, una de sus mejores amigas se puso en contacto con la mosqueada jefa con el propósito de pedirle permiso para que Laura ese sábado pudiera cerrar la tienda una hora antes. La idea era presentarse todas las amigas por sorpresa en la zapatería y llevarse a la novia a un spa urbano. La jefa accedió a regañadientes con la única condición de que Laura ese mismo día, pusiera un cartel anunciando que el sábado la tienda cerraría sus puertas más pronto. Al comentarle que si la hacían poner el cartel ya no sería una sorpresa, la jefa se reafirmó en sus palabras con un "es mi única condición". Así que Laura puso el cartel nerviosa, sabiendo que iba a recibir una sorpresa por parte de sus amigas, y sabiendo también que el enfado de su jefa iba en aumento. Lógicamente, esa hora no trabajada, no le será pagada.

Cuando me cuentan este tipo de historias, lo que más rabia me da es que los empleados siempre se tienen que morder la lengua

Y mejor no pensar en el disgusto que se llevará la jefa si Laura vuelve embarazada de su luna de miel...¡¡ pobre jefes!!...por no llamarles otra cosa, claro...

martes, 14 de diciembre de 2010

DESVELADA

Anoche me desvelé sin motivo aparente. Me metí en la cama sobre las once y estuve leyendo algo más de una hora, hasta que decidí apagar la lamparita para conciliar el sueño. Inmersa en la oscuridad, con los ojos cerrados y la mente sin pensar, fue pasando el tiempo y yo no me dormía. Probé a cambiar varias veces de postura, y nada. Seguía sin dormirme. Repasé mentalmente los alimentos ingeridos a lo largo de la tarde y noche, para llegar a la conclusión de que nada debería impedir que yo me durmiera. Pero ahí estaba, con un súbito nerviosismo que empezaba a crecer al compás del avance del minutero del reloj. Y como ni me dormía, ni experimentaba la sensación de ir a hacerlo, decidí prepararme una infusión relajante con la esperanza de que hiciera su efecto y dejara de estar despierta. Así que a las dos y media de la mañana, estaba en la cocina, esperando a que la infusión se enfriara para poder bebérmela sin quemarme. Mientras tanto, me acerqué un momento a la ventana y observé que todas las luces de la finca de enfrente estaban ya apagadas. Bueno, para ser exacta, todas menos una. Hasta los Papás Noeles que por estas fechas cuelgan de algunas ventanas con sus lucecitas de colores estaban apagados. Apática pensé "mira, si los apagan por las noches... :-)" Total, que me tomé la infusión y volví a la cama. Leí un ratito para acelerar el adormilamiento, y al poco, ya más tranquila apagué la luz. La última vez que miré el reloj antes de dormirme, eran las tres de la madrugada.
Esta mañana, mi móvil me ha despertado como cada día, a las siete y cuarto. Lo he apagado de un manotazo, y cuando he ido a encenderlo, para mi sorpresa, ya estaba encendido. Anoche olvidé apagarlo. Instantáneamente he pensado "por eso no me podía dormir. Las radiaciones electromagnéticas que emite el móvil han interferido en mi descanso, provocándome nerviosismo, insomnio o lo que sea." Muy pocas veces olvido apagar el teléfono móvil, y todas las noches lo pongo en la mesita de noche ya que lo uso de despertador pero en las raras ocasiones en las que se me olvida apagarlo, cuando por la mañana me doy cuenta de ello al ir a encenderlo, le achaco la culpa de haber sido la causa de que la noche anterior me haya desvelado. Puede que esté equivocada, pero no ha ocurrido ni una vez ni dos, sino que han sido más; creo que cada vez que se me ha olvidado apagarlo, que pueden ser un par de veces cada año, y no creo que sea una casualidad. Algo emite el móvil que perturba la conciliación del sueño. Para concluir, añado que la próxima vez que sufra de insomnio, cuando busque la posible causa del mismo, espero acordarme de comprobar el estado del móvil, que las radiaciones esas seguro que tienen algo que ver.

¿Vosotr@s qué creéis? : ¿estoy en lo cierto o desvarío por haber dormido poco?

jueves, 21 de octubre de 2010

BELÉN ESTEBAN:UN PLANAZO PARA UN VIERNES

El sábado por la mañana, siendo peinada en la peluquería para asistir a una boda, fui partícipe de una tertulia que surgió espontáneamente entre peluqueras y clientas acerca del acontecimiento televisivo que tuvo lugar el viernes por la noche en el programa SÁLVAME DE LUXE, y que consistió en la comparecencia de Belén Esteban tras dos semanas de silencio y de no aparecer por su programa, en la que contó sus sentimientos hacia su marido, tras haber declarado éste que le fue infiel y tras haberle pedido perdón públicamente en ese mismo programa y sentado en esa misma silla una semana antes. Todas las presentes en la peluquería habíamos visto el programa y todas teníamos una opinión para dar. Todas afirmaban categóricamente que entendían a Belén y que ellas en su situación, seguramente también le perdonarían. Allí sentada, me asombró el hecho de que todas (unas nueve en total) hubiéramos estado la noche anterior sentadas cara a la televisión, pendientes de las palabras de "la princesa del pueblo", y al comentárselo a mi peluquera, que una chica joven, de unos veintitrés años, me dijo que a ella le gustaba mucho Belén. Que ella cuando llegaba a su casa lo único que quería era desconectar del trabajo y olvidarse de todas las cabezas lavadas y peinadas, y que Belén era muy divertida y escucharla hablar de sus cosas la entretenía y la hacía pasar buenos ratos. A mí personalmente, cuando el viernes me quedé embobada con ella, también me gustó. Engancha. Cae bien. Y me reí. Tiene mucho gancho y mucho palique.
Horas más tarde, ya en la boda y tras la ceremonia civil, hablando con mis cuñadas de todo en general y de nada en particular, les pregunté medio en broma medio en serio : "qué, ¿visteis ayer a la Esteban?" a lo que respondieron que sí al unísono y una de ellas con la cara repentinamente iluminada me contó que sus amigas le habían dicho de salir a cenar, pero que ella les dijo que no. Que ella esa noche no se movía de casa, que quería ver a Belén. Mi cuñada... qué buenas migas haría con mi madre...jajaja. Pues nada, que si alguna vez me siento fuera de lugar en alguna reunión ya sé cómo romper el hielo, que saco el tema de Belén Esteban y me salen amigas fijo jajaja... ¡¡ Arriba la Esteban!!.

jueves, 9 de septiembre de 2010

OBSESIONADA POR LA LIMPIEZA

¿Que hay detrás de una casa siempre impoluta? ¿Como mantener una casa siempre reluciente, sin una mota de polvo?. Pues siendo una mujer que se pasa el día limpiando. No hay otra explicación; bueno, con la excepción, claro está, de esas casas que son limpiadas a diario por maravillosas asistentas, pero que no es el caso en el que yo estoy pensando precisamente. En la puerta de la nevera de una amiga mía, hay pegado un imán en el figura grabado el siguiente proverbio: " En una casa muy limpia vive una mujer aburrida". Cierto. Hay actividades infinitamente más estimulantes y beneficiosas tanto para el espíritu como para el intelecto, que dedicar TODO el tiempo de ocio a mantener la casa tan limpia "como los chorros del oro".
La mesita centro de mi comedor es de cristal, y varias amigas me recuerdan cada vez que vienen a casa que "mola, pero lo malo del cristal es que se ensucia mucho ; te vas a hartar de limpiarla". Pues sí; estoy harta de limpiarla". Pero la cuestión es que no es que por ser de cristal se ensucie antes ó más que el resto de los muebles, ensuciarse se ensucia lo mismo, sólo que en el cristal se ve más. Ayer la limpié y quedó preciosa, brillante pero sin embargo hoy ya se ha hecho visible una finísima capa de polvo. Yo podría ahora mismo coger una bayeta y limpiarla de nuevo para que volviera a adquirir esa perfección que la hace resplandecer, pero paso. Prefiero escribir un rato. Ya la limpiaré mañana. Ó pasado, que a fin de cuentas, mantener una casa impecable es IMPOSIBLE. ¿Y a qué viene esta entrada sobre la limpieza del hogar? viene de cierta conversación con una compañera de trabajo, que nos contaba a modo de crítica cotiyesca las manías obsesivas de su cuñada con respecto a la limpieza de su casa. Yo me quedé boquiabierta escuchándola. Os cuento:

1- Nadie pone un pie en su casa sin una bayeta en el suelo sobre la que ser apoyado, para caminar arrastrando la misma. Así no le ensucian el suelo, y de paso le sacan brillo.

2- Su marido mea SENTADO EN EL VÁTER. Así no salpica.

3- Las ventanas siempre cerradas. Si hace calor, aire acondicionado que así no entra el polvo.

4- Su marido entre semana no se ducha en casa. Lo hace en las duchas del gimnasio al que se apuntó empujado por ella para tal fin. ÚNICAMENTE PARA TAL FIN.

¿Que os parece? ¿una obsesionada por la limpieza ó una chica lista? jajajajaja.

lunes, 19 de julio de 2010

CARLA

A veces cuando nos encontramos con una persona por primera vez en nuestra vida, nos puede resultar indiferente, puede no resultarnos simpática o puede causarnos una buena impresión. El día que me presentaron a Carla me impresionó su seguridad en sí misma, su simpatía y su amabilidad. Carla es la mejor amiga de mi prima Susi y este encuentro del que hablo se produjo hace ya unos tres años. Carla por aquel entonces se hallaba entregada al cuidado de su hijita que contaba con unos pocos meses. Tenía también un niño de ocho años. Carla en el amor no había tenido suerte, pero estaba contenta pues cada uno de sus dos amores le había dejado un retoño. Recuerdo cómo hablaba de su vuelta al trabajo cómo peluquera, de su futura dieta para recuperar sus figura, de su juventud y de todas las cosas que quería hacer. Yo estaba fascinada. La veía ahí, a sus veinticuatro años, sola con sus dos hijos y la veía segura, positiva, enérgica, alegre. Me causó muy buena impresión y hasta deseé parecerme un poco a ella.
Unas semanas más tarde, vino a verme mi prima a casa, y hablando de todo un poco, salió el nombre de su amiga. Mi prima, que no se ha librado de la vena cotilla que tiene toda mi familia, me reveló que Carla aunque había estudiado peluquería, no ejercía, y que en realidad su trabajo era el de stripper; que íba a empezar un estricto régimen para volver a la faena. Yo me quedé boquiabierta. Nunca antes había conocido a ninguna mujer que hiciera striptease y se desnudara ante los hombres por dinero. No entendí esa elección de trabajo. De vida. Seguro que Carla tenía cualidades de sobra para realizar cualquier otro trabajo que fuera digno y pudiera ser ejercido abiertamente. Mi prima dijo que Carla era un animal nocturno, y que el striptease era digno y que simplemente bailaba y enseñaba las tetas. Y nada más. La explicación de la Susi no me quitó el asombro.
El otro día quedé con mi prima y hablando de todo un poco le pregunté por Carla. Me contó que además de stripper ahora es puta. Vaya. Me resulta increíble que una chica tan encantadora se dedique al trabajo más sórdido del mundo. Y lo hace voluntariamente. La Susi dice que según Carla, así gana mucho más que en cualquier peluquería y trabaja menos horas y en el horario que ella prefiera. En esto mi prima y yo opinamos igual. No lo entendemos.
Carla. Joven. Guapa. Optimista. Una chica normal. Simpática. Una Puta.

martes, 8 de junio de 2010

¿Y TÚ QUÉ HARÍAS?

"¿Y tú que harías?" ¿cuántas veces formulamos esta pregunta a lo largo de nuestra vida?, yo personalmente muchas. Sentir que mi forma de proceder o de pensar es la correcta, me tranquiliza. Pero a veces cuando la respuesta que nos dan a esta pregunta no es la que esperábamos oír, somos capaces de discutir y de tratar de convencer al otro, de que lo que inicialmente pensábamos hacer es la mejor opción. Sí, puede ser que muchas veces hagámos esta pregunta para obtener el apoyo que creemos necesitar. Y si no lo obtenemos, de alguna manera parece que nos desconcertamos. El pasado sábado mi hermana Kate me preguntó que qué haría yo si me hallara en su tesitura y mi respuesta no la complació. Teniendo en cuenta la confianza, yo diría que hasta se enfadó un poco :-). Es cierto que lo que le ocurrió no tiene gracia. Y para muchas mujeres puede ser la peor de sus pesadillas. Pero cada una hace lo que tiene que hacer, y no siempre hacemos lo mismo. En fin que lo que le ocurrió es lo siguiente:
Recién peinada y maquillada por profesionales, y sintiéndose maravillosa frente al espejo, recibió una llamada telefónica de su suegra, diciéndole que en la boda a la que se disponía a asistir, había una invitada que llevaba el mismo vestido que ella. En ese momento a mi hermana se le cayó el mundo a los pies. Angustiada y nerviosa por los acontecimientos, me llamó para contarme su drama y me comento que tenía otro vestido en el armario pero que estaba un poco arrugado. Ella a la boda no íba a ir con su vestido. O se ponía el otro, o no íba. Entonces me pregunto "¿y tú que harías?". Yo, que cada vez que tengo que asistir a una boda me vuelvo loca para elegir vestido, y luego ese día lo estreno con gran ilusión, le dije que antes que ponerme un vestido arrugado, iría con el vestido inicial y que de ninguna manera me quedaría en casa. Kate se lamentaba y se negaba una y otra vez a ponerse su vestido a sabiendas que otra chica lo íba a llevar, por mucho que deseara ponérselo. Yo añadí puede que desacertadamente, que las coincidencias ocurrían y que no pasaba nada. Que no se agobiara tanto, que solo era un vestido. Que se pusiera el vestido que quisiera y que se olvidara de todo. Y que la que quiera exclusividad que se compre un vestido de Chanel de alta costura (este comentario no le hizo ni pizca de gracia :-) :-) )
Mi hermana no se estaba tranquilizando ni la estaba ayudando así que terminó la conversación.
Al día siguiente me contó que todo salió estupendamente. Su suegra acudió a su casa, la ayudó a planchar el otro vestido que fue el que finalmente se puso. Lo había pasado genial y estaba satisfecha porque había elegido bien aunque lo ideal hubiera sido llevar su primer vestido y que no hubiera ocurrido la fatal coincidencia.
Yo creo que me habría puesto el vestido inicial, pero realmente no lo sé porque nunca me he visto en esa situación. ¿Y tú, que harías? ;-)

lunes, 22 de febrero de 2010

SOMBRA AQUÍ Y SOMBRA ALLÁ....

El sábado se celabraba el 80 cumpleaños de la tía Grace. Iba a asistir la familia al completo. La comida tendría lugar en una preciosa masía y todos llevábamos meses ilusionados con el evento. Yo me había comprado un vestido de lana de color crema que aderezaría con mi collar de perlas, reservado para ocasiones especiales. Así que el sábado, me levanté en cuánto sonó el despertador y desayuné libre de toda pereza, con ganas de dedicarme la mañana a mí misma para estar radiante en un día muy especial. Me dí un baño revitalizante y apliqué a mi cabello una mascarilla reparadora y fortificante. Al salir de la bañera, me sequé y me puse mi body milk reafirmante. Después de secarme el pelo concienzudamente con el secador, me puse los rulos calientes para ondularlo y con ello darle más volumen. Con la cabeza llena de rulos, y tratando de no hacer mucho ruido ya que él estaba durmiendo plácidamente, comencé con mi sesión de maquillaje, cuyo primer paso es la crema hidratante seguida del propio maquillaje. Destaqué mis ojos pintándolos ahumados, y me quedaron chulísimos. Como tenía tiempo de sobra, y a mi pelo le convenía tener un rato más los rulos puestos, me preparé un cafelito y me lo tomé relajada viendo la tele. Cuando consideré que era oportuno, volví al cuarto de baño, me lavé los dientes y encendí la luz del dormitorio para que él se fuera despertando. En la cocina, le preparé el desayuno y estuve un rato con él en el comedor mientras se lo tomaba. Luego arreglé la habitación y volví a meterme en el baño. Me quité los rulos y me encantó el resultado. Al tiempo que me ponía unas horquillas pensaba en el maravilloso invento que eran los rulos. Aunque colocarlos uno por uno era un verdadero rollo y acababas con los brazos doloridos, el resultado era absolutamente fabuloso. Se acercaba la hora de irnos, así que me vestí, me dí un último toque de colorete, me puse el brillo de labios, hidraté mis manos y me rocié con mi colonia favorita . Yo ya estaba lista para disfrutar de la fiesta de tía Grace. Ahora le tocaba a él acicalarse. Se metió en el baño, se dió una ducha rápida, se lavó los dientes, se puso un poco de gomina en el pelo, se vistió y listo. No se afeitó, porque claro, la barba de dos días resulta de lo más sexy... Sonriendo no pude evitar comparar la mañana que yo había dedicado a mi imagen, con sus escasos quince minutos... Hombres, mujeres, Marte, Venus.... :-)

viernes, 12 de febrero de 2010

DE COMPRAS CON MAMÁ

El otro día, salí a dar un paseo por la ciudad con mi madre, y la acompañé en su itinerario de tiendas, en busca de un jersey largo y moderno, similar al que le había visto puesto a una amiga suya y que le había gustado mucho. Según ella, como en estos últimos tiempos a aumentado su volumen, ese estilo de jersey le dará un aspecto más esbelto y juvenil. Mi madre siempre se ha mantenido muy bien, y en la actualidad sigue manteniéndose, pero claro, es una mujer, y como todas (o casi todas) tiene sus complejos, y su autoestima descuidada, y cuando coge unos kilitos, pues lógicamente, no son bien recibidos :-)
Rebuscando entre percheros, en su afán por ver cumplido su deseo, erró al escoger algunas prendas nada favorecedoras, pero finalmente, se dirigió a los probadores con varios jerseys y blusas colgados en su brazo e ilusionada como cualquier mujer, momentos antes de probarse la ropa que va a solucionar todos sus problemas.
Ya en el probador, al no verse con buenos ojos, con cada jersey que se ponía llegaba una decepción que al oir mis palabras entusiasmadas de admiración hacia su imagen, íba pasando de dubitativa a certera sonrisa. Y si mi madre sonreía era porque confía en mí, y sabe que yo en cuestiones de moda soy crítica y que no le voy a mentir. Así que contenta con su nueva blusa, mi madre ha llegado a su casa con esa satisfacción especial que solo una buena compra puede proporcionar.
Y yo, he llegado a mi casa, con esa satisfacción especial que solo el ver a mi madre y pensar que qué guapa está puede proporcionar.

miércoles, 3 de febrero de 2010

LOS HOMBRES SON DE MARTE...

Recuerdo con exactitud aquel momento, pues supuso para mí, una revelación; el conocimiento de una gran verdad que me acompañaría siempre.
Fue hace ya bastantes años. Llevaba aproximadamente un año saliendo con mi entonces novio y ocurrió tras una acalorada discusión. El motivo de la misma es del todo irrelevante. Exhausta tras la agitación emocional vivida, me recuerdo sentada en el sofá junto a él, viendo la televisión. Si mi memoria no me falla, emitían un partido de fútbol. Yo me hallaba perdida en mis pensamientos, dándole vueltas y más vueltas a lo sucedido, arrepentida de habérme puesto como una energúmena por una tontería y temerosa de que él también estuviera pensando en lo mismo. Le miré de soslayo y tuve la certeza de que seguía enfadado. Me angustié. No quería que siguiera enfadado. Me había excedido en mi cabezonería y ahora solo quería que él lo olvidara todo y me quisiera. Me lamenté de ser tan neurótica. Seguro que estaba pensando en dejarme; por insoportable. Suspiré y me aventuré lanzando al aire la pregunta que me atormentaba:

¿qué estás pensando?
Volviendo su sereno rostro hacia mí, contestó con tranquilidad:
Que tal vez mañana vaya a comprarme el nuevo juego de Evolution que han sacado para la Play.
¡Ahí lo comprendí! En ese preciso instante, el título de un libro que por cierto no me he leído, se pasó por mi cabeza y comprendí tantas y tantas cosas y es que es cierto, LOS HOMBRES SON DE MARTE, LAS MUJERES SON DE VENUS...
Y a día de hoy, en muchas situaciones de la vida, tanto propias como ajenas, esta frase resuelve muchas dudas y conflictos... :-)

martes, 19 de enero de 2010

EN SEPIA

Desde siempre me ha fascinado el mundo de la cosmética, y soy la clase de mujer que no sale de casa sin su rímel en las pestañas y sus labios pintados. Esos dos toques de color, bastan para dar vida y alegría al rostro y constituyen lo mínimo e imprescindible para tener un aspecto aceptable. Para tener luz. Los fines de semana, me gusta arreglarme más, y es entonces cuando saco toda la artillería y me maquillo "a conciencia", y me arreglo el pelo, y me pruebo varios conjuntos antes de elegir qué ponerme, y así salir de casa con un aspecto del que te dicen ¡Ay, que guapa estás! :-) :-).
Dicho esto, paso a relataros algo que me ocurrió hace poco en una comida familiar.
Estábamos tomándo el café, cuando mi hermana sacó su cámara de fotos nueva, decidida a retratarnos uno por uno. Cuando me llegó el turnó, miré a la cámara y mostré la mejor de mis sonrisas. Acto seguido, me acerqué a comprobar que tal había salido.
Yo: Ah, muy bonita. En sepia.
Mi hna.: No. No está en sepia.
Yo: (vuelvo a mirar la foto) - Sí... sí que está en sepia.
Mi hna.: (se ríe...) - No. Que no está en sepia. Está normal.
Yo: (Miro a mi cónyuge con cara de " pues lo que ella diga...")
Él: (Como si sus palabras expresaran la mayor obviedad del universo) -es que TÚ-ESTÁS-SEPIA
Con perplejidad, bajé la vista hacia mi indumentaria: jersey con chaqueta, ambos de color camel. Mi pelo castaño, mi maquillaje Nude (sí, rostro perfectamente maquillado, pero que parece natural, sin destacar sombras, ni perfiladores ni rayas, ni nada... ), y detrás de mi, la pared de color amarillo pastel... Sí. Yo estaba Sepia.
Ignorando la realidad de mi asepiada imagen, alcé la barbilla y dirigiéndome a sus caras expectantes pregunté: "entonces, ¿de cuántos megapíxeles dices que es la cámara? "